Se descubren restos fosiles de la gran extinsion de Dinosaurios

Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Kansas acaba de hacer público el hallazgo de un yacimiento excepcional. Por primera vez, en efecto, se han encontrado víctimas directas del impacto que hace 66 millones de años acabó con la vida de los dinosaurios y del 75% de todas las especies vivas de la Tierra. Los animales de ese yacimiento murieron, todos, durante las primeras horas de la catástrofe.

El estudio, que acaba de aparecer en Proceedings of the National Academy of Sciences ofrece, pues, una “instantánea” detallada de los terribles momentos que siguieron al impacto de Chicxulub, el más destructivo, que sepamos, de cuantos se hayan producido en nuestro planeta.

Cuentas de vidrio
Cuentas de vidrio

El lugar se llama Tanis, y se encuentra en la formación montañosa de Hell Creek, en Dakota del Norte. Allí, los paleontólogos hallaron una gran cantidad de fósiles de peces y otros animales exquisitamente conservados. Criaturas que vivían en y alrededor de un río profundamente cincelado en el paisaje y conectado directamente con un antiguo mar interior que quedó destruido de inmediato tras la caída del asteroide.

El principio del fin fue un violento temblor que levantó olas gigantes en las aguas de ese mar hoy desaparecido. Inmediatamente después, millones de pequeñas cuentas de vidrio incandescente, cristalizadas por el tremendo calor de la colisión, empezaron a caer desde el cielo. La lluvia de cristales fue tan intensa que incendió de golpe gran parte de la vegetación en tierra. En el agua, los peces luchaban por respirar mientras esas “perlas mortales” obstruían sus branquias.

Un muro de agua de 10 metros

El agitado mar se convirtió en un muro de agua de más de diez metros de altura que avanzó rápidamente hacia la desembocadura fluvial, arrojando a millares de peces de agua dulce hacia un banco de arena e invirtiendo temporalmente el flujo del rio. Atrapados por el agua en retroceso, los peces y otros animales fueron, literalmente, acribillados por cuentas de vidrio de hasta 5 mm de diámetro. Muchos quedaron enterrados en el barro. El diluvio de rocas, arena y perlas de vidrio continuó, por lo menos, durante 20 minutos.

Justo después, una segunda y gigantesca ola inundó la costa y cubrió a las víctimas con grava y sedimentos, sellándolos y preservándolos durante 66 millones de años. En este cementerio fosilizado y único, los peces se amontonan uno encima de otro y se mezclan con troncos de árboles quemados, ramas de coníferas, mamíferos muertos, huesos de dinosaurios, insectos, la carcasa parcial de un Triceratops, microorganismos marinos y amonitas. Y todo ello fue encontrado por el paleontólogo Robert DePalma, y pacientemente desenterrado tras seis largos años de trabajo.

“Se trata del primer conjunto masivo de organismos muertos asociados al límite KT -asegura DePalma-. En ninguna otra sección del límite KT en la Tierra (la frontera geológica que marca la gran extinción sucedida entre el Cretácico y el Terciario, o Paleógeno) es posible encontrar una colección de este tipo, que consiste en un gran número de especies diferentes y con ejemplares que representan diferentes edades y etapas de la vida de los organismos. Y todos ellos murieron al mismo tiempo, el mismo día“.

Un museo del Cretácico en metro y medio

En palabras de Mark Richards, investigador de la Universidad de Berkeley que hace 40 años postuló, junto a Walter Alvarez, que la extinción KT se debía al impacto de un meteorito, el yacimiento “es como un museo del fin del Cretácico en una capa de metro y medio de espesor”.

Según DePalma, el hallazgo describe a la perfección cómo el impacto podría haber devastado muy rápidamente extensas áreas muy lejos del cráter. “Un tsunami -explica el investigador- habría tardado por lo menos 17 horas, o más, en llegar aquí desde el cráter, pero las ondas sísmicas sí que pudieron llegar en pocas decenas de minutos”.

En su artículo, los investigadores explican que incluso antes de que llegara la ola, los peces acipenseriformes (esturiones) encontrados en el lugar ya habían inhalado pequeñas esferas de cristal expulsadas por el impacto de Chicxulub.

“Los peces -explica David Burmham, coautor del estudio- quedaron enterrados rápidamente, pero no tan rápido como para que no tuvieran tiempo de inhalar la eyección que llovía sobre el río. En el fondo, lo respiraron mientras nadaban en la columna de agua. Hemos encontrado pequeñas piezas de la eyección en los soportes óseos de las branquias de estos peces. No sabemos si algunos de ellos llegaron a morir también al respirar esos materiales”.

“La sedimentación ocurrió tan rápidamente -prosigue Burmham- que todo se ha conservado en tres dimensiones, sin aplastar. Es como una avalancha que se precipita como si fuera un líquido y que después se solidifica. Los animales murieron de forma repentina debido a la violencia del agua. Tenemos incluso un pez que se golpeó contra un árbol y quedó partido por la mitad”.

Heredamos el planeta

Para Burmham, estamos ante un auténtico “tesoro fósil” que llena un vacío del que antes apenas si teníamos nada. “Ya sabíamos que tras el impacto sucedieron cosas malas, pero nadie hasta ahora había encontrado este tipo de evidencias. Sabíamos que el impacto mató a los dinosaurios, pero la gente se preguntaba por qué no había cadáveres por todas partes. Bueno, ahora los tenemos. No son dinosaurios, pero creo que con el tiempo también aparecerán”.

La calidad de los fósiles es extraordinaria. “Algunos de ellos parecen ser nuevas especies -asegura DePalma- y otros son los mejores ejemplos conocidos de su tipo”.

“Resulta difícil no emocionarse y apasionarse por este tema -añade el científico-. Estamos viendo registros minuto a minuto de uno de los eventos de impacto más notables en la historia de la Tierra. Ningún otro lugar cuenta con un registro como este. Y este evento en particular está relacionado directamente con todos nosotros, de hecho, con todos los mamíferos de la Tierra. Porque aquí es esencialmente donde heredamos el planeta. Nada fue igual después de ese impacto. La Tierra pasó a ser un mundo de mamíferos en lugar de un planeta de dinosaurios. Como seres humanos, descendimos de un linaje que literalmente sobrevivió en las cenizas de lo que fue el glorioso reino de los dinosaurios”.

Fuente ABC