El Cambio de brillo de Betelgeuse se debe a gigantescas manchas solares

En octubre de 2019, un poco antes de que un virus desconocido cambiase el mundo, una de las estrellas más visibles y reconocibles se oscureció visiblemente en el firmamento. Betelgeuse, una gigante roja situada a unos 700 años luz de la Tierra, y suspendida en la constelación de Orión, vio su brillo reducido hasta tres veces. Los astrónomos se lanzaron a observarla y a averiguar por qué, mientras que muchas personas descubrían entonces que Betelgeuse está condenada a estallar en la supernova más brillante de la historia, en algún momento entre hoy y los próximos 10.000 años.

Los astrónomos propusieron varias explicaciones para explicar ese oscurecimiento, el mayor registrado en los últimos 150 años, y que no desapareció

 hasta abril de este año. Ahora, un estudio publicado en «Astrophysical Journal» ha concluido que, probablemente, lo que ocurrió es que en la superficie de la estrella aparecieron unas manchas inusualmente gigantescas que redujeron la cantidad de radiación emitida por Betelgeuse. Esto descartaría la hipótesis de que una nube de polvo y gas expulsada por la estrella pudiera haber causado su oscurecimento.

La estrella moribunda

Betelgeuse no se parece al Sol. Es un orbe enorme, que llegaría a la órbita de Júpiter si estuviera en la posición de nuestra estrella, y cuya superficie está en constante cambio, provocando alteraciones de luminosidad que se repiten de forma periódica.

Pero el año pasado ocurrió un oscurecimiento realmente inusual. Según esta investigación, dirigida por la astrónoma Thavisha Dharmawardena, del Instituto Max Planck de Astronomía, en Heidelberg (Alemania), en la superficie de la estrella aparecieron gigantescas manchas solares, regiones más frías que la periferia, que llegaron a cubrir entre el 50 o el 70 % de la superficie estelar.

«Al final de sus vidas, (algunas) estrellas se convierten en gigantes rojas», ha explicado Dharmawardena. Cuando su combustible se agota, se hinchan y se hacen inestabes, con lo que su tamaño sufre fluctuaciones y cambios de brillo en periodos de cientos o miles de días.

Estas estrellas renqueantes también pueden expulsar importantes capas de gas, que se enfrían y enriquecen el entorno espacial con metales (para los astrofísicos, elementos químicos más pesados que el helio y el hidrógeno que luego son parte de planetas y seres vivos).

Un cambio de temperatura en la estrella

Para comprobar si el oscurecimiento estaba causado por el polvo o las manchas, el equipo de Dharmawardena recurrió a los datos captados por el «Experimento Atacama Pathfinder» (APEX) y el telescopio «James Clerk Maxwell» (JCMT), que tienen la capacidad de detectar la presencia de polvo interestelar.

En seguida observaron que el oscurecimiento de la estrella iba mucho más allá de lo atribuible a la presencia de polvo, y que se producía en rangos de luz que no deberían estar afectados por esta causa. Además, observaron unos cambios en la radiación emitida por la estrella compatibles con un cambio de temperatura en su superficie equivalente a una media de 200ºC.

Aparte de estas nuevas evidencias, en diciembre de 2019 ya se obtuieron imágenes de alta resolución que muestran la presencia de zonas con distinto brillo, lo que encaja fácilmente con la presencia de grandes manchas solares.

«(Tanto las fotografías) como nuestros resultados son una pista clara de la presencia de enormes manchas solares cubriendo entre el 50 y el 70% de la superficie, con una temperatura menor a la de la fotosfera (la superficie de la estrella)», ha dicho Peter Scicluna, coautor del trabajo e investigador del Observatorio Europeo Austral (ESO).

Las manchas solares son frecuentes en las gigantes rojas, pero nunca se había visto formaciones tan gigantescas, capaces de disminuir tanto el brillo de una estrella como para que se pueda percibir a simple vista en el cielo.

Thavisha Dharmawardena ha dicho que en los próximos años se podrá averiguar si la drástica caída en el brillo de Betelgeuse está relacionada con algún tipo de ciclo de manchas solares, como el que tiene el Sol. «En cualquier caso, Betelgeuse seguirá siendo un objeto muy interesnte para futuros estudios», ha aventurado.

Fuente ABC