Las muestras de la Luna de la Misión Change-5 están en la Tierra.

La cápsula aterrizó en Mongolia poco después de la 01:30 hora de China del jueves (14:30 Hora Argentina del miércoles).

Han pasado más de 40 años desde que misiones de Estados Unidos y la entonces Unión Soviética recolectaran rocas y suelo lunar para ser analizados en nuestro planeta. De esta manera China se convierte en el tercer país en lograrlo.

Las muestras permitirán investigar la geología y la historia temprana del satélite natural terrestre.

La televisión pública CCTV difundió imágenes del módulo descendiendo desde el cielo durante la noche con la ayuda de un paracaídas
Momento en que especialistas inician las primeras maniobras con la cápsula.

Esta misión también permitirá perfeccionar las tecnologías necesarias para enviar astronautas chinos a la Luna, algo que China se propuso lograr en 2030.

Chang’e 5, llamada así por una diosa de la luna en la mitología china, fue lanzada el 24 de noviembre desde la isla tropical de Hainan (sur de China).

Se posó en la Luna el 1 de diciembre cerca del Mons Rümker, en una zona montañosa nunca antes explorada con la misión de recoger unos dos kilos de materia.

Después de tomar las muestras, el aterrizador de la sonda tuvo que ascender automáticamente a la órbita lunar, acoplarse con el orbitador y transferir la carga al módulo de regreso, operaciones complejas que se dirigieron por control remoto desde la Tierra.

Se separa el módulo Lunar de la Misión Chang´e-5

La misión Chang’e-5 ya ha despegado de la Luna y transporta las primeras muestras recogidas en 50 años. A las 16.10 de esta tarde, hora española, el módulo de ascenso, de apenas unos cientos de kilogramos de masa, encendió su motor y abandonó el satélite con rumbo a la órbita lunar, a la que llegó seis minutos después.

El módulo tiene ahora el objetivo de encontrarse con una nave en la órbita y transferir su carga a una cápsula de regreso. Ésta permitirá que las muestras aterricen en la Tierra y sean recogidas en el desierto de Mongolia, a mediados de este mes.

Representación de la maniobra de ascenso desde la Luna
Representación de la maniobra de ascenso desde la Luna – CNSA/CLEP

Según ha informado « Space.com», el encuentro entre el módulo de ascenso y la nave en la órbita, que ocurrirá el sábado, es extremadamente complejo, puesto que requiere que ambas naves sincronicen sus órbitas, y que lo hagan de forma automática, en un tiempo que no puede exceder las 3,5 horas para tener éxito.

Si todo va bien, China se convertirá en el primer país en recoger muestras de la Luna desde 1976. La agencia espacial china (CNSA) tiene esperanzas en que las muestras le permitan hacer décadas de investigaciones, en un momento en que la NASA tiene el objetivo de enviar astronautas a la Luna en 2024 y de aprovechar los recursos lunares.

Inyección transterrestre

Después de que la nave de ascenso y la nave de la órbita de la misión Chang’e 5 se encuentren, deberán esperar varios días en la órbita de la Luna hasta encontrar una ventana de oportunidad, una situación que permita su regreso a la Tierra de forma eficiente. Para ello, tendrá que encender sus motores y realizar una maniobra de inyección trans-Tierra o transterrestre.

Después de un viaje de 112 horas, la carga de la Chang’e 5 estará lista para «reentrar» en la atmósfera de la Tierra y caer de forma controlada en Mongolia interior, en una zona usada por la CNSA para recoger a sus taikonautas.

La misión Chang’e 5 comenzó el pasado 23 de noviembre, cuando un cohete pesado «Long March 5» despegó del sur de China. La nave entró en la órbita lunar cuatro días y medio más tarde.

El módulo de descenso de la misión tocó tierra el pasado 1 de diciembre, e inmediatamente se puso a recoger muestras, a una profundidad de hasta dos metros. Una vez lleno el contenedor, 19 horas después, la carga fue transferida al módulo de ascenso que ha despegado este 3 de diciembre.

Fuente ABC

Retorno exitoso a la Tierra con las muestras del Asteroide Ryugu

Después de seis años de viaje por el espacio, la sonda japonesa Hayabusa-2 regresó en la madrugada del domingo 06 de diciembre a la Tierra con muestras del lejano asteroide Ryugu. La cápsula, que se había separado poco antes de la nave espacial Hayabusa-2, a 220.000 kilómetros de distancia de la Tierra, aterrizó en una zona desértica aislada de Australia . Gracias a sus indicadores de posición, la sonda fue hallada rápidamente.

Encargado de retirar y llevar las muestras para su estudio con un riguroso protocolo para evitar contaminación de las muestras.

Los científicos esperan que las muestras tomadas del asteroide Ryugu permitan desentrañar una serie de enigmas sobre el origen de la vida y la formación del universo, pese a que se trata de apenas 0,1 gramos de «polvo estelar». «Seguimos sin conocer el origen de la vida en la Tierra y a través de esta misión, si somos capaces de estudiar y comprender estos materiales orgánicos, podría ser que fuesen la fuente de la vida en la Tierra», indicó el director del proyecto, Makoto Yoshikawa.

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Imagen aérea donde se aprecia la cápusa ya en el suelo con el paracaídas extendido en la región de Australia.

«Seis años después, por fin vuelve a la Tierra», narró un responsable del programa espacial japonés en directo, mientras otros saltaban y festejaban emocionados en la sala de control. Del tamaño de un refrigerador, la cápsula atrapó en dos fases las muestras. Por un lado, pudo recoger polvo de la superficie, y posteriormente, material del interior de Ryugu que fue capturado al dispararle un proyectil. Los científicos creen que este material no ha cambiado desde la formación del universo.

Toma de reingreso cápsula con los restos del Asteroide Ryugu.

Protegidas de la luz Solar y de las radiaciones en el interior de la cápsula, las muestras serán tratadas en Australia y después enviadas en avión a Japón. La mitad de la materia será compartida entre la JAXA, la NASA y organizaciones internacionales, y el resto será conservado para futuros estudios a medida que avance la tecnología analítica.

Larga misión para Hayabusa

Poco después de llegar a la Tierra, la agencia espacial japonesa, JAXA, dio cuenta de que la cápsula había sido hallada por un helicóptero que se desplazó hacia la zona desde donde recibió la señal de la radiobaliza. «¡Hermoso! Estamos impresionados por la entrada en la atmósfera», dijo en declaraciones a la cadena pública nipona NHK el director del proyecto de JAXA, Yuichi Tsuda.

Hayabusa2 estuvo en las proximidades de Ryugu durante año y medio y llegó a aterrizar en su superficie el 22 de febrero de 2019, por primera vez, y volvió a hacerlo el 11 de julio de 2019. La misión de Hayabusa está lejos de terminar. Ahora efectuará una serie de órbitas alrededor del Sol durante unos seis años, antes de acercarse a su próximo objetivo, el asteroide 2001 CC21, en julio de 2026. Los científicos esperan que pueda fotografiarlo «pasando a gran velocidad».

Hayabusa-2 se dirigirá luego hacia su blanco principal: 1998 KY26, un asteroide esférico de un diámetro de sólo 30 metros. Cuando la sonda lo alcance en julio de 2031, se encontrará a unos 300 millones de km de la Tierra.

Pueden visitar la página oficial de la Misión Hayabusa-2 de la Jaxa (en inglés).

La Sonda Parker revela nuevos interrogantes de nuestro Sol

Ondas rebeldes de plasma, islas magnéticas flotantes, lluvia de partículas cargadas. Estas son solo algunas de las cosas que la sonda solar Parker de la NASA presenció durante sus dos primeros encuentros cercanos con el sol.

La sonda Parker está en una misión de casi siete años donde, en distintos períodos de su órbita se ubica próximo al Sol para recopilar información y resolver misterios que han afectado a los físicos solares durante décadas.

Al volar una nave robótica a través del tenue plasma que emana del Sol, los investigadores esperan descubrir tales enigmas como por qué su atmósfera posee millones de grados Celsius más caliente que su superficie y qué impulsa el viento solar, la corriente de partículas cargadas que sopla a través del sistema solar son algunos de los interrogantes.

Los científicos de la misión aún no están listos para responder esas preguntas. Pero los datos de las dos primeras órbitas de la sonda, publicadas en línea el 4 de diciembre en cuatro artículos en Nature, ofrecen un adelanto de lo que vendrá a medida que la sonda Parker se acerque a nuestro astro Rey en los próximos años.

«Estamos explorando una región completamente nueva», dice Russell Howard, físico solar del Laboratorio de Investigación Naval de EE. UU. En Washington, DC, que está a cargo de las cámaras de la sonda. «Las preguntas que habríamos formulado hace un año simplemente quedarán impresionadas por las cosas que realmente estamos viendo».

Lanzada en 2018, Parker se encuentra actualmente en una órbita elíptica que lo acerca al Sol aproximadamente cada cinco meses. Con su último encuentro cercano el 1 de septiembre, la investigación ha completado tres de esos viajes. Cada vez, la nave espacial voló a unos 24 millones de kilómetros de la superficie del sol, aproximadamente dos veces más cerca que el planeta Mercurio.

La sonda ya está ofreciendo muchas sorpresas en sus primeros dos viajes. Por ejemplo, «descubrimos algunas ondas inesperadas intensas [de plasma] que revolotean en la atmósfera del Sol», dice el científico de la misión Justin Kasper, físico de la Universidad de Michigan en Ann Arbor.

Explosiones de plasma lanzándose al espacio golpearon a Parker durante sus encuentros cercanos, según muestran los datos. De vez en cuando, la velocidad del plasma que se aleja de nuestra estrella aumentaría aprox. 500,000 kilómetros por hora, casi duplicando su velocidad, durante un par de minutos.

«Nunca hemos visto algo así», dice Philippa Browning, físico solar de la Universidad de Manchester en Inglaterra que no está involucrado en la misión.

Cada una de estas ondas de plasma también estuvo acompañada por una inversión repentina del campo magnético alrededor de la sonda. «Una brújula en la nave espacial habría girado por completo al pasar una ola», dice Kasper. Los científicos piensan que están viendo ondas en forma de S en el campo magnético, como si algo cerca de la superficie del sol agarrara una línea de campo magnético y la rompiera como un látigo.

Esas formas en S no son demasiado sorprendentes para Yannis Zouganelis, un astrofísico del Centro Europeo de Astronomía Espacial en Madrid que no está involucrado en esta misión. «Deberíamos esperar ver líneas dobladas en todas partes», dice. El campo magnético del Sol a veces se tambalea, sacudiéndose en respuesta al fluido que se agita dentro de el. «Sin embargo, lo sorprendente es que los vemos con mucha frecuencia y muy fuerte».

Si bien el origen de estas ondas rebeldes no está claro, la nave espacial registró aproximadamente 800 de ellas durante 11 días solo durante el primer encuentro. «Eso es algo muy concreto a lo que podemos intentar conectarnos», dice Kasper. «¿Qué está emitiendo el Sol 800 veces en 11 días?»

El plasma a la distancia de la sonda Parker que se encuentra aproximadamente a 24 millones de kilómetros sobre la superficie solar también gira alrededor de nuestra estrella mucho más rápido de lo esperado. Los investigadores esperaban registrar velocidades laterales de unos pocos kilómetros por segundo a medida que el plasma que escapa y gira hacia el espacio por la rotación del sol. En cambio, la nave espacial registró velocidades de hasta 50 kilómetros por segundo. «Eso es realmente salvaje», dice Kasper.

Tales velocidades altas podrían significar que los investigadores tienen que repensar cómo evoluciona el Sol y todas las estrellas. A medida que los vientos estelares se alejan en espiral, llevan consigo energía rotacional de la estrella, poniendo gradualmente los frenos en su rotación. Una espiral de viento más rápida podría significar que las estrellas giran mucho más rápido de lo que se pensaba, dice Kasper.

«Esto es realmente sorprendente, si es cierto», dice Zouganelis, aunque advierte que antes de reescribir los libros de texto de física estelar, estas mediciones deben confirmarse a altitudes más bajas. Esa es una de las muchas cosas que Parker observará en órbitas futuras, dice Kasper.

Mientras la Parker se ocupaba en plantear nuevos interrogantes, también es probable que haya ayudado a resolver un misterio: el origen del viento solar «lento». La inundación de partículas del Sol es una mezcla de dos flujos, uno que se mueve hasta el doble de rápido que el otro. Los investigadores ya sabían que el componente rápido se origina cerca de los polos del sol a través de aberturas en forma de embudo en el campo magnético conocido como agujeros coronales. Ahora, los datos de la Parker sugieren que el viento lento fluye desde pequeños agujeros coronales cerca del ecuador.

«No siempre ha sido claro que los agujeros coronales pueden generar el viento lento», dice el científico de la misión Stuart Bale, físico solar de la Universidad de California, Berkeley. «Pero ahora podemos ver esto muy claramente».

La lista de nuevas cositas continúa. Las cámaras de Parker captaron la formación de «islas» magnéticas, tubos de plasma pronosticados durante mucho tiempo atrapados por un nido de campos magnéticos que transportan energía y materia al espacio. Y los investigadores piensan que también pueden estar viendo indicios de un claro hipotético pero nunca antes visto en el polvo interplanetario cerca del sol.

La nave espacial también registró una serie de pequeñas explosiones de partículas energéticas, en su mayoría protones, procedentes del Sol. Esto podría proporcionar las semillas para tsunamis de partículas más voluminosas que a veces se transportan en alto como parte del viento solar, dice David McComas, físico solar de la Universidad de Princeton a cargo de uno de los detectores de partículas de Parker. Estas explosiones más pequeñas no fueron vistas por otras naves espaciales que orbitan más lejos, lo que significa que Parker está observando de cerca la aceleración de partículas que de otro modo se perdería.

«Sabemos que las partículas energéticas provienen del Sol, pero parece que estamos viendo muchas más cerca suyo», dice Browning. «Eso nos dice que la aceleración de partículas podría ser mucho más común de lo que pensamos».

Esa manguera de bomberos de información de las órbitas iniciales de Parker seguramente mantendrá ocupados a los investigadores en los próximos años. «Han creado más preguntas que respuestas», dice Zouganelis. «Sobre todo, estos documentos muestran que los instrumentos funcionan realmente bien y tendremos excelentes mediciones a medida que se acerque al Sol».

El trabajo de la sonda Parker está lejos de terminar. En cada una de sus próximas 18 órbitas, la nave espacial usará la gravedad de Venus para acercarse un poco más al sol. Luego, sus últimas tres órbitas, a partir de diciembre de 2024, llevarán a Parker a solo 6 millones de kilómetros de la superficie del sol, más de siete veces más cerca que cualquier misión anterior, poniendo a prueba toda la tecnología de protección especial de la Parker.

El líder de la misión, Nour Raouafi, del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins en Laurel, Maryland, confía en el futuro de la sonda solar. «Nunca veremos el viento solar de la misma manera», dice. «Parker va a reescribir los libros de texto para nosotros».



Astronomo Aficionado encuentra el punto donde se estrello la Sonda Vikram

La NASA ha encontrado al fin el lugar del accidente del aterrizador Vikram de la misión Chandrayaan-2 de la India, que se estrelló el pasado septiembre cuando intentaba alcanzar la Luna. Las imágenes tomadas por la cámara del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) muestran el punto de impacto y los escombros que lo rodean a unos 600 km del inexplorado polo sur lunar, objetivo de la nave.

La misión pretendía enviar un orbitador, un módulo de aterrizaje y un rover a la superficie de la Luna. El orbitador debía soltar su aterrizador para posarse suavemente en una elevación situada junto a dos cráteres. Después, el módulo desplegaría un pequeño vehículo de exploración, Pragyan. El objetivo era mapear la superficie de la región, examinar su composición y buscar agua. Pero esas ambiciones se vieron truncadas en el último momento. La Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO) ya había advertido de que el descenso del módulo de aterrizaje desde la órbita lunar, bautizado como «los 15 minutos de terror», era extremadamente complicado. Fue entonces cuando ISRO perdió contacto con el artefacto por un problema durante el frenado. A pesar de la pérdida, dice la NASA, acercarse tanto a la superficie fue un logro increíble.

Esta imagen muestra el punto de impacto de Vikram Lander y el campo de escombros asociado. Los puntos verdes indican restos de la nave espacial (confirmado o probable). Los puntos azules ubican el suelo alterado, probablemente donde pequeños trozos de la nave espacial agitaron el regolito. «S» indica los restos identificados por Shanmuga Subramanian
Esta imagen muestra el punto de impacto de Vikram Lander y el campo de escombros asociado. Los puntos verdes indican restos de la nave espacial (confirmado o probable). Los puntos azules ubican el suelo alterado, probablemente donde pequeños trozos de la nave espacial agitaron el regolito. «S» indica los restos identificados por Shanmuga Subramanian – NASA / Goddard / Arizona State University

Antes y después

El pasado 26 de septiembre, el equipo de la LRO publicó un primer mosaico de fotografías para que el público en general pudiera analizarlo en busca de la nave india. Un aficionado llamado Shanmuga Subramanian encontró algo sospechoso y contactó con los investigadores para ponerlos sobre aviso. El equipo confirmó la identificación comparando imágenes de antes y después.

Cuando se adquirieron las imágenes para el primer mosaico, el punto de impacto estaba mal iluminado y, por lo tanto, no era fácilmente identificable. Dos secuencias de imágenes posteriores se adquirieron el 14 y 15 de octubre y el 11 de noviembre. El equipo de LRO recorrió el área circundante en estos nuevos mosaicos y encontró el sitio de impacto y los escombros asociados. El mosaico de noviembre tuvo una mejor escala de píxeles (0,7 metros) y condiciones de iluminación (ángulo de incidencia de 72°).

Los escombros localizados por primera vez por Shanmuga están a unos 750 metros al noroeste del sitio principal del accidente. El mosaico de noviembre muestra mejor el cráter de impacto, el rayo y el extenso campo de escombros.

India fracasó en su intento de convertirse en el cuarto país en tocar la Luna, por detrás de Rusia, Estados Unidos y China (que este año se posó en la cara oculta), apenas cinco meses después del también fallido alunizaje de la sonda israelí Bereshit.

Fuente ABC

Voyager 2 revela la Forntera del Espacio Exterior

Hace un año, el 5 de noviembre de 2018, la Voyager 2 de la NASA se convirtió en la segunda nave espacial de la historia en abandonar la heliosfera: la burbuja protectora de partículas y campos magnéticos creados por nuestro Sol. A una distancia de aproximadamente 11 mil millones de millas (18 mil millones de kilómetros) de la Tierra, mucho más allá de la órbita de Plutón, la Voyager 2 había ingresado al espacio interestelar, o la región entre las estrellas. Hoy, cinco nuevos trabajos de investigación en la revista Nature Astronomy describen lo que los científicos observaron durante y desde el histórico cruce de Voyager 2.

Cada artículo detalla los resultados de uno de los cinco instrumentos científicos operativos de la Voyager 2: un sensor de campo magnético, dos instrumentos para detectar partículas energéticas en diferentes rangos de energía y dos instrumentos para estudiar plasma (un gas compuesto de partículas cargadas). Tomados en conjunto, los hallazgos ayudan a pintar una imagen de esta costa cósmica, donde termina el entorno creado por nuestro Sol y comienza el vasto océano del espacio interestelar.

La heliosfera del Sol es como un barco que navega por el espacio interestelar. Tanto la heliosfera como el espacio interestelar están llenos de plasma, un gas al que se le han despojado algunos de sus átomos de sus electrones. El plasma dentro de la heliosfera es caliente y escaso, mientras que el plasma en el espacio interestelar es más frío y más denso. El espacio entre las estrellas también contiene rayos cósmicos, o partículas aceleradas por estrellas en explosión. La Voyager 1 descubrió que la heliosfera protege a la Tierra y a los otros planetas de más del 70% de esa radiación.

Cuando el Voyager 2 salió de la heliosfera el año pasado, los científicos anunciaron que sus dos detectores de partículas energéticas notaron cambios dramáticos: la tasa de partículas heliosféricas detectadas por los instrumentos se desplomó, mientras que la tasa de rayos cósmicos (que generalmente tienen energías más altas que las partículas heliosféricas) aumentó dramáticamente y se mantuvo alta. Los cambios confirmaron que la sonda había entrado en una nueva región del espacio.

Antes de que la Voyager 1 llegara al borde de la heliosfera en 2012, los científicos no sabían exactamente qué tan lejos estaba este límite del Sol. Las dos sondas salieron de la heliosfera en diferentes lugares y también en diferentes momentos en el ciclo solar de aproximadamente 11 años que se repite constantemente, en el transcurso del cual el Sol atraviesa un período de alta y baja actividad. Los científicos esperaban que el borde de la heliosfera, llamada heliopausa, pueda moverse a medida que cambia la actividad del Sol, algo así como un pulmón expandiéndose y contrayéndose con la respiración. Esto fue consistente con el hecho de que las dos sondas encontraron la heliopausa a diferentes distancias del Sol.

Los nuevos documentos ahora confirman que la Voyager 2 aún no se encuentra en el espacio interestelar sin perturbaciones: al igual que su gemela, la Voyager 1, la Voyager 2 parece estar en una región de transición perturbada justo más allá de la heliosfera.

«Las sondas Voyager nos muestran cómo nuestro Sol interactúa con las cosas que llenan la mayor parte del espacio entre las estrellas en la galaxia de la Vía Láctea», dijo Ed Stone, científico del proyecto Voyager y profesor de física en Caltech. «Sin estos nuevos datos de Voyager 2, no sabríamos si lo que estábamos viendo con Voyager 1 era característico de toda la heliosfera o específico solo de la ubicación y la hora en que se cruzó».

Empujando a través del plasma

Las dos naves espaciales Voyager ahora han confirmado que el plasma en el espacio interestelar local es significativamente más denso que el plasma dentro de la heliosfera, como esperaban los científicos. La Voyager 2 ahora también midió la temperatura del plasma en el espacio interestelar cercano y confirmó que es más frío que el plasma dentro de la heliosfera.

En 2012, la Voyager 1 observó una densidad de plasma ligeramente superior a la esperada justo fuera de la heliosfera, lo que indica que el plasma está algo comprimido. La Voyager 2 observó que el plasma fuera de la heliosfera es ligeramente más cálido de lo esperado, lo que también podría indicar que se está comprimiendo. (El plasma exterior aún está más frío que el plasma interno). La Voyager 2 también observó un ligero aumento en la densidad del plasma justo antes de salir de la heliosfera, lo que indica que el plasma está comprimido alrededor del borde interior de la burbuja. Pero los científicos aún no entienden completamente qué está causando la compresión en ambos lados.

Partículas con fugas

Si la heliosfera es como un barco que navega por el espacio interestelar, parece que el casco tiene alguna fuga. Uno de los instrumentos de partículas de la Voyager mostró que un goteo de partículas del interior de la heliosfera se desliza a través del límite hacia el espacio interestelar. La Voyager 1 salió cerca del «frente» de la heliosfera, en relación con el movimiento de la burbuja a través del espacio. La Voyager 2, por otro lado, se encuentra más cerca del flanco, y esta región parece ser más porosa que la región donde se encuentra la Voyager 1.

Misterio del campo magnético

Una observación del instrumento de campo magnético de la Voyager 2 confirma un resultado sorprendente de la Voyager 1: el campo magnético en la región más allá de la heliopausa es paralelo al campo magnético dentro de la heliosfera. Con Voyager 1, los científicos solo tenían una muestra de estos campos magnéticos y no podían decir con certeza si la alineación aparente era característica de toda la región exterior o solo una coincidencia. Las observaciones del magnetómetro de la Voyager 2 confirman el hallazgo de la Voyager 1 e indican que los dos campos se alinean, según Stone.

Las sondas Voyager se lanzaron en 1977, y ambas volaron junto a Júpiter y Saturno. La Voyager 2 cambió de rumbo en Saturno para volar por Urano y Neptuno, realizando los únicos sobrevuelos cercanos de esos planetas en la historia. Las sondas Voyager completaron su Gran Recorrido por los planetas y comenzaron su Misión Interestelar para llegar a la heliopausa en 1989. La Voyager 1, la más rápida de las dos sondas, está actualmente a más de 22 mil millones de kilómetros del Sol, mientras que la Voyager 2 está a 18.2 mil millones de kilómetros. La luz tarda aproximadamente 16,5 horas en viajar de la Voyager 2 a la Tierra. En comparación, la luz que viaja desde el Sol tarda unos ocho minutos en llegar a la Tierra.

El Firmamento

India pierde comunicacion con el Vikram

El intento sin precedentes de una nave espacial de la India de hacer un aterrizaje suave y controlado en la región del polo sur de la Luna ha terminado en un silencio insoportable: Poco antes del aterrizaje, el módulo de aterrizaje robótico Vikram, parte de la misión Chandrayaan-2, cayó fuera de contacto con el control de la misión. La Organización de Investigación Espacial de la India, la agencia espacial de la India, dice que la nave espacial dejó de comunicarse con la Tierra cuando estaba a 1.3 millas de la superficie lunar.

“El descenso de Vikram fue como estaba planeado, y se observó un rendimiento normal, hasta una altitud de 2.1 kilómetros”, dijo Kailasavadivoo Sivan, presidente de ISRO, en un comunicado aproximadamente media hora después de la pérdida de la señal. “Los datos están siendo analizados”.

Además de establecer una primicia mundial, un aterrizaje exitoso habría convertido a la India en el cuarto país en aterrizar en cualquier parte de la superficie lunar, y en el tercero en operar un robot rover allí. Sin embargo, el orbitador de la misión Chandrayaan-2 permanece a salvo en la órbita lunar, con una misión científica de un año por delante.

“¡India está orgullosa de nuestros científicos! Han dado lo mejor de sí mismos y siempre han enorgullecido a la India”, dijo el primer ministro indio Narendra Modi en una declaración en Twitter tras la actualización de Sivan. “Estos son momentos para ser valientes, y seremos valientes”.

Como cualquier viaje a un mundo más allá de la Tierra, el vuelo de Vikram fue un esfuerzo arriesgado, requiriendo que el módulo de aterrizaje se ralentizara a sí mismo hasta una parada cercana, explorando autónomamente en busca de obstáculos en la superficie, y luego tomando medidas para evitarlos durante el aterrizaje. La mayoría de los intentos de aterrizaje de robots en la Luna han terminado en fracaso, ya sea durante el lanzamiento o en el camino a la superficie.

Aunque conseguimos una inserción orbital lunar exitosa, el aterrizaje es el momento aterrador”, dijo Sivan en una conferencia de prensa en agosto.

En una entrevista previa al intento, Dana Hurley, una científica planetaria del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, expresó el nerviosismo que los científicos planetarios de todo el mundo sienten con cada aterrizaje de una nave espacial, porque saben muy bien lo que puede salir mal.

“Siempre estamos emocionados y nerviosos, porque sabemos que es muy difícil de hacer”, dijo Hurley. “Es un negocio difícil”.

Después de su lanzamiento el 22 de julio, Chandrayaan-2 pasó las últimas semanas en su camino hacia la Luna, entrando finalmente en órbita lunar el 20 de agosto. El 2 de septiembre, Vikram se separó del orbitador de la misión, y el recién liberado módulo de aterrizaje comenzó una serie de maniobras de frenado para bajar su órbita y prepararse para aterrizar.

Si las cosas hubieran procedido sin problemas, Vikram y Pragyaan, el pequeño rover impulsado por energía solar que llevaba, se habrían posado en la Luna a una latitud de unos 70 grados al sur, en una región montañosa entre los cráteres Manzinus C y Simpelius N.

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Detectan una sustancia gelatinosa en la Luna

El rover Yutu-2, que aterrizó en el extremo de la Luna en enero de este año, encontró una sustancia misteriosa el mes pasado, pero ahora el descubrimiento se hizo público. El rover, que forma parte de la misión lunar Chang’e 4 de China, descubrió la sustancia en un cráter justo antes de entrar en hibernación en el octavo día lunar. Como informó Space.com, un miembro del equipo que miraba a la cámara principal del rover vio el pequeño cráter, que parecía contener material con un color diferente al de la superficie lunar circundante. Habiendo visto las imágenes, los científicos lunares decidieron posponer los planes de enviar el Yutu-2 más al oeste y en su lugar le ordenaron que revisara el extraño material. El rover, que está en la Luna con la sonda lunar Chang’e-4, se acercó cuidadosamente al cráter y luego apuntó al material de colores extraños.

Fue entonces cuando los científicos hicieron el extraño descubrimiento, aunque hasta ahora sólo han dicho que la sustancia es similar a un “gel con un color inusual”. Una posible teoría sugerida por investigadores que no participan en la misión es que la sustancia es vidrio fundido, creado a partir de meteoritos que golpean la superficie del satélite.

Sonda China

La agencia espacial china explicó que la misión actual serviría para “levantar el misterioso velo” al otro lado de la Luna, que nunca se ve desde la Tierra, y abrir así un nuevo capítulo en la exploración lunar humana. Dado que la nave espacial funciona con energía solar, debe apagarse durante una noche lunar, durante la cual no hay luz solar.

La temperatura en una noche lunar es de unos -180 ° C y puede aumentar durante el día, cuando los componentes aislantes, como las capas de color dorado fuera del módulo de aterrizaje y el vehículo scout, los mantienen frescos. Los resultados de los experimentos de la misión podrían llevar a una nueva comprensión de los desafíos a los que se enfrentarán los colonos que algún día podrían habitar nuestro satélite natural. Pero, como M.E.P. ya ha publicado, esta es la versión oficial.

La otra “verdad” es que China pretende encontrar pruebas de vida extraterrestre en la Luna. Se basan en el hecho de que la cara oculta de la Luna nunca ha sido explorada antes y no puede ser vista por los telescopios normales, así que, si hubiera habido algún tipo de vida, habría permanecido oculta, sin ser detectada en nuestro planeta. . Más allá de todo esto, la llegada de la sonda Chang’e-4 ha generado controversia.

A principios de este año, una imagen mostraba que la misión podía ser un engaño de la Administración Espacial Nacional de China dirigida por el régimen chino. La instantánea en cuestión mostraba una extraña línea dibujada frente al rover lunar, que mostraba que alguien había colocado esa línea por error y se olvidó de borrarla. O, en otras palabras, que todo se habría preparado en un entorno artificial. Pero esa es otra historia, ya que la administración china negó todas las versiones.

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Mision a Europa

La humanidad está un paso más cerca de explorar la luna Europa de Júpiter, considerada como el mejor candidato para encontrar vida extraterrestre.

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imagen de la luna joviana Europa.

La NASA aprobó que los científicos de la misión Europa Clipper procedan con el diseño final y la construcción de la nave espacial que enviarán a sobrevolar el satélite entre los años 2023 y 2025.

La luna Europa está cubierta por una corteza de hielo. Debajo de esta capa congelada, los investigadores creen que el satélite contiene un cuerpo de agua de 170 km de profundidad.

Y este océano podría tener las condiciones adecuadas para albergar vida.

«Estamos trabajando a partir de los conocimientos científicos recibidos de las sondas Galileo y Cassini para avanzar en la comprensión de nuestro origen cósmico, e incluso de la vida en otros lugares», aseguró.

Fisuras volcánicas

Europa Clipper investigará en profundidad el mundo acuático de Europa, incluyendo si podría tener condiciones adecuadas para la vida en el océano existente bajo su superficie.

Las interacciones gravitacionales de Europa con Júpiter generan fuerzas de marea y calor que mantienen el océano de Europa en estado líquido. Europa tiene un amplio océano debajo de su superficie de hielo.

Imagen relacionada
imagen de referencia donde se muestra como sería el interior (océano) de la luna Europa.

Este fenómeno puede incluso abrir fisuras volcánicas en el fondo marino.

En la Tierra, tales sistemas de ventilación albergan una amplia gama de formas de vida.

Además, hallazgos recientes sugieren que la capa de hielo que cubre a la luna Europa contiene cloruro de sodio (NaCl), el principal componente de la sal que usamos en nuestras comidas.

Los científicos aún deben comprobar si el NaCl proviene del océano que está debajo de esta capa de hielo. De ser así, podría significar que en el océano de Europa hubo procesos químicos parecidos a los que tuvimos en la Tierra.

Columnas de hielo en erupción

La nave espacial llevará nueve instrumentos científicos -incluidas cámaras y espectrómetros para producir imágenes de alta resolución de la superficie de la luna-, un magnetómetro para medir la fuerza y ​​la dirección de su campo magnético -que proporciona pistas sobre la profundidad y la salinidad del océano- y un radar para determinar el grosor de la corteza helada sobre el océano.

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La capa de hielo podría tener decenas de kilómetros de espesor. Afortunadamente, los científicos piensan que hay varias maneras de que el agua del océano llegue a la superficie de Europa.

En los últimos años, el Telescopio Espacial Hubble realizó observaciones provisionales de columnas de hielo de agua en erupción desde debajo de Europa, al igual que sucede en la luna Encélado de Saturno, que también tiene un océano debajo de su superficie.

Radiación intensa

La misión Europa Clipper acaba de superar una etapa llamada Key Decision Point C, un marcador crucial en el camino hacia la plataforma de lanzamiento.

Pero lo cierto es que se han necesitado décadas para lograr que una misión como Europa Clipper llegue tan lejos.

Las primeras propuestas para explorar Europa surgieron en la década de 1990, cuando los datos de la sonda espacial Galileo ayudaron a generar evidencia de la presencia de un océano debajo de la superficie.

Pero los proyectos se veían frustrados, en parte debido a los costos y los desafíos que plantea el entorno espacial alrededor de Júpiter.

El camino orbital de Europa la lleva a los cinturones de radiación intensa que rodean a Júpiter.

Esta radiación freiría los sistemas electrónicos de una nave espacial, lo que limita la duración de una posible misión a meses o incluso semanas.

Así, en lugar de orbitar alrededor de Europa, Clipper realizará sobrevuelos cercanos a la luna para reducir su exposición a las partículas energéticas del campo magnético de Júpiter.

Fuente BBC

El satelite Lightsail 2 sigue exitosamente su mision

El pequeño satélite tiene una lámina de 32 metros cuadrados de tereftalato de polietileno (PET) muy delgada, ligera y reflectante, que debería permitir mover el aparato por el simple impulso de los fotones del Sol
El pequeño satélite tiene una lámina de 32 metros cuadrados de tereftalato de polietileno (PET) muy delgada, ligera y reflectante, que debería permitir mover el aparato por el simple impulso de los fotones del Sol

Misión cumplida: la organización estadounidense The Planetary Society anunció el miércoles que su vela solar LightSail 2, lanzada el mes pasado, elevó con éxito su órbita utilizando solo el poder de los fotones del sol.

El equipo detrás de este experimento, que costó 7 millones de dólares, dijo que había logrado probar una nueva forma de propulsión alternativa que algún día podría transformar la exploración del espacio profundo al eliminar la necesidad de costosos cohetes y combustible.

«En los últimos cuatro días, la nave espacial ha alcanzado su apogeo, o punto alto orbital, en aproximadamente 1,7 kilómetros atribuibles a la navegación solar», dijo Bruce Betts, gerente del programa LightSail 2.

Eso la convierte en la primera nave espacial en utilizar la vela solar para propulsión en la órbita de la Tierra, y en la segunda nave de este tipo en volar con éxito, después del Ikaros de Japón, que se lanzó en 2010.

«Esta tecnología nos permite llevar cosas a destinos extraordinarios en el sistema solar, y tal vez incluso más allá, de una manera que nunca ha sido posible porque no necesita combustible y ni los sistemas para controlar el combustible», dijo Bill Nye, director ejecutivo de Planetary Society.

Agregó que le gustaría ver la tecnología aplicada a las misiones que buscan vida en Marte, la luna Europa de Júpiter y la luna Titán de Saturno. «Las velas solares podrían permitir reducir el costo de estas misiones», dijo.

Otro uso para esta tecnología puede ser el mantenimiento de satélites artificiales en un punto fijo, lo que requeriría infinitas correcciones con métodos convencionales.

La idea de la navegación solar fue teorizada por primera vez en los 1600 por Johannes Kepler, quien escribió que las velas y los barcos «podrían adaptarse a la brisa celestial».

LightSail 2 del tamaño de una caja de zapatos, es el resultado de 10 años de investigación e ingeniería de la Sociedad Planetaria
LightSail 2 del tamaño de una caja de zapatos, es el resultado de 10 años de investigación e ingeniería de la Sociedad Planetaria

LightSail 2 pone esto en práctica a través de un pequeño satélite con una lámina de 32 metros cuadrados de tereftalato de polietileno (PET) muy delgada, ligera y reflectante, que debería permitir mover el aparato por el simple impulso de los fotones del Sol.

Al rebotar contra la vela, los fotones transfieren su impulso en dirección opuesta a la luz reflejada.

Los paralelos con la navegación oceánica no se detienen allí: a medida que vuela hacia el Sol, la vela se orienta hacia el borde, apagando efectivamente su empuje. Al volar lejos del Sol, la vela gira hacia los fotones y recibe un ligero empujón.

La vela solar será visible desde la Tierra: podría aparecer como una luz en el cielo nocturno que se mueve bastante rápido, más que las estrellas y los planetas. En el sitio web de The Planetary Society hay un mapa actualizado en tiempo real para saber cuándo LightSail 2 será visible en el cielo de acuerdo a la posición particular del observador.

La misión continuará por lo menos un año más, momento en que el perigeo (punto más cercano de su órbita a la Tierra) se encuentre próximo a la atmosfera terrestre, lo que hará que la nave comience a ingresar precipitándose y desintegrándose en ella.

Fuente Infobae y El Firmamento

LightSail 2 panels closed
LightSail 2 panels open
LightSail 2 sails deployed