Una gran explosion en el Mar de Bering

Una gran bola de fuego explotó en la atmósfera de la Tierra en diciembre, según la NASA.

La explosión fue la segunda más grande de su tipo en 30 años, y la más grande desde la bola de fuego sobre Chelyabinsk en Rusia hace seis años.

Pero pasó casi desapercibido hasta ahora porque explotó sobre el mar de Bering, frente a la península rusa de Kamchatka.

La roca espacial explotó con 10 veces la energía liberada por la bomba atómica de Hiroshima.

Lindley Johnson, oficial de defensa planetaria en la NASA, le dijo a BBC News que una bola de fuego tan grande solo se espera dos o tres veces cada 100 años.

Alrededor de las 09hs de la mañana, hora local, el 18 de diciembre, el asteroide recorrió la atmósfera a una velocidad de 32 km / s, en una trayectoria pronunciada de siete grados.

Midiendo varios metros de tamaño, la roca espacial explotó 25.6 km sobre la superficie de la Tierra, con una energía de impacto de 173 kilotones.

“Eso fue un 40% del lanzamiento de energía de Chelyabinsk, pero fue sobre el mar de Bering, por lo que no tuvo el mismo tipo de efecto ni apareció en las noticias”, dijo Kelly Fast, gerente del programa de observaciones de objetos cercanos a la Tierra en la NASA. .

“Esa es otra cosa que tenemos en nuestra defensa, hay mucha agua en el planeta”.

El Dr. Fast estaba discutiendo el evento aquí en la 50ª Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria en The Woodlands, cerca de Houston, Texas.

Los satélites militares recogieron la explosión el año pasado; La Fuerza Aérea de los Estados Unidos notificó el evento a la NASA.

El Dr. Johnson dijo que la bola de fuego llegó en un área no muy lejos de las rutas utilizadas por los aviones comerciales que vuelan entre América del Norte y Asia. Así que los investigadores han estado verificando con las aerolíneas para ver si hubo avistamientos del evento

En 2005, el Congreso encargó a la NASA que encontrara el 90% de los asteroides cercanos a la Tierra de 140 m de tamaño o más para 2020. Las rocas espaciales de este tamaño se denominan “problemas sin pasaporte” porque se espera que afecten a regiones enteras si Chocan con la Tierra. Pero los científicos estiman que les llevará otros 30 años cumplir con esta directiva del Congreso

Una vez que se identifica un objeto entrante, la NASA ha tenido un éxito notable al calcular dónde ocurrirá el impacto en la Tierra, basándose en una determinación precisa de su órbita.

En junio de 2018, el pequeño asteroide 2018 LA de 3 m fue descubierto por un observatorio terrestre en Arizona ocho horas antes del impacto. El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL) realizó una determinación de precisión de su órbita, que se utilizó para calcular una ubicación de impacto probable. Esto mostraba que la roca probablemente iba a golpear el sur de África.

Justo como lo sugirieron los cálculos, se grabó una bola de fuego en Botswana con una cámara de seguridad en una granja. Fragmentos del objeto fueron encontrados más tarde en el área.

¿Cómo se puede mejorar el monitoreo?

El último evento en el mar de Bering muestra que los objetos más grandes pueden chocar con nosotros sin previo aviso, lo que subraya la necesidad de un mejor monitoreo.

Una red más robusta dependería no solo de los telescopios terrestres, sino también de los observatorios espaciales.

Un concepto de misión en desarrollo sería un telescopio llamado NeoCam lanzado a un punto de equilibrio gravitacional en el espacio, donde descubriría y caracterizaría asteroides potencialmente peligrosos de más de 140 m.

La Dra. Amy Mainzer, científica en jefe de NeoCam en JPL, dijo: “La idea es realmente acercarse lo más posible al logro del objetivo del 90% de encontrar los asteroides cercanos a la Tierra mayores 140 m que el Congreso solicitó a la NASA”.

Dijo que si la misión no se lleva a cabo, “nos llevaría muchas décadas llegar a tal objetivo”.

El Firmamento

Vino y Estrellas 2019

El 15 de marzo se realizó en el Parque Cívico de la Ciudad de Mendoza – Argentina el Evento denominado Vino y Estrellas. Con un número importante de presentes, han degustado de un buen vino estuchando y conociendo algunas mitologías correspondientes a nuestra bebida nacional. Además observaron por los equipos astronómicos algunos cuerpos celestes. Les recordamos que todos los meses realizamos actividades y entre ellas el Astroturismo posee diferentes temáticas, lo cual hace que cada evento sea diferente.

Es por ello que invitamos a estar atentos a nuestras publicaciones para no perderselas tanto en nuestro Facebook (síguienos) y por nuestra Web Oficial, www.elfirmamento.com.ar

Para ver las imágenes tomadas, los invitamos a hacer click aquí.

El Firmamento

Noche de Luna

La Municipalidad de la ciudad de Mendoza junto con El Firmamento invitan a todos aquellos interesados al evento denominado “Noche de Luna”.

Conozcamos los secretos de nuestra Luna. Sus mares, como se formó, de qué esta hecha, accidentes geográficos, entre otras.
Observaremos a través de equipos astronómicos distintas regiones, montañas, mares, mesetas y rios de lava (rimas).

ACTIVIDAD
Viernes 22 de marzo de 2019.

Horario: 20:30 horas – (se recomienda llegar 30 minutos antes para elegir lugares) en el Parque Cïvico, cito en el lado Este de la Casa de Gobierno (Av. España entre Peltier y Virgen del Carmen de Cuyo) Ciudad de Mendoza.

Duración: 2 horas aprox.

Importante

Asistir con calzado y ropa abrigada (en épocas invernales o baja temperatura).
Se recomienda llevar manta o colchoneta para recostarse en el suelo y disfrutar mejor del cielo.
Se sugiere llevar vianda o refrigerios, aquellos que deseen pueden llevar sus sillas o banquetas.
La actividad se suspende en caso de mal tiempo.

Edad (recomendada): para todas las edades.

Inscripción: En esta oportunidad No se requiere inscripción.

Temática: La Luna, nuestro satélite natural.

Para la misma habrá equipos astronómicos que El Firmamento pone a disposición de los presentes. Igualmente, pueden traer los suyos.

Al ser una actividad al aire libre está supeditada a los factores climáticos, por lo que de haber lluvia o estar completamente nublado se suspende. De igual forma, invitamos a que esten atentos a nuestra Web o por Facebook – Eventos, donde pueden hacer un CLICK en ASISTIR para que el sistema les esté informando en tiempo real si el mismo se suspende por mal tiempo.

Los esperamos.

El Firmamento
Declarado de Interés Provincial
Res. 943 y 945

Confirman que la Posición de los planetas estan cambiando el clima en la Tierra

Geólogos han constatado el acortamiento de un ciclo orbital que influyó en el clima del planeta y han propuesto un Planetario Geológico, un gran modelo para poder viajar atrás en el tiempo y averiguar cómo se movían los planetas

ABC Ciencia@abc_cienciaMADRIDActualizado:05/03/2019 09:17h32

Hace años que los expertos han detectado un alarmante calentamiento global que no se corresponde con ningún ciclo natural y que está provocado por la quema de combustibles fósiles. Está causando un aumento tan rápido de las temperaturas, que hay serios temores de que dañe algunos ecosistemas naturales esenciales para nuestro sustento y el de muchos seres vivos. Pero, al margen de este hecho, lo cierto es que el clima de la Tierra siempre ha sido un fenómeno en constante cambio y que depende de multitud de factores naturales, como la actividad del Sol, las erupciones volcánicas o la actividad de los seres vivos. Además, resulta extremadamente difícil comprenderlo y predecirlo, porque se comporta de forma caótica y compleja, y porque nuestro registro del pasado solo nos permite reconstruir cómo fue de una forma muy gruesa.

El año pasado, una investigación constató que, al menos desde hace 205 millones de años, el tirón gravitacional de los planetas Venus y Júpiter ha alargado la órbita de la Tierra en un cinco por ciento cada 405.000 años, lo que ha tenido su repercusión sobre el clima. Ahora, los mismos investigadores han publicado un estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences que ha identificado aspectos claves para explicar la influencia de los movimientos de los planetas sobre la órbita y la orientación de la Tierra, así como la inclinación de su eje, en los últimos 200 millones de años. Entre otras cosas, han averiguado que un ciclo que antes duraba 1,75 millones de años, ahora actúa cada 2,4 millones de años. Estos conocimientos permitirían averiguar cómo serán los cambios a largo plazo en las órbitas de Júpiter, Mercurio, Venus y Marte, que son las que más peso tienen en la órbita y el clima de la Tierra.

Además, han propuesto crear un «Planetario Geológico», un refinado modelo de los movimientos de los planetas para tratar de «viajar hacia atrás en el tiempo», reconstruir el clima de la Tierra y de otros planetas, así como entender cómo fueron sus órbitas en el pasado.

«El Planetario Geológico es lo opuesto a una ecuación o a un modelo», ha explicado en un comunicado Paul Olsen, director del estudio e investigador en la Universidad de Columbia (EE.UU.). «Está diseñado para proporcionar una historia exacta y meticulosa del Sistema Solar».

Pintura de Paul Olsen, mostrando los dos planetas que más influyen en la órbita de la Tierra. De abajo a arriba, Júpiter, Marte y la Luna
Pintura de Paul Olsen, mostrando los dos planetas que más influyen en la órbita de la Tierra. De abajo a arriba, Júpiter, Marte y la Luna – Paul Olsen

La idea recuerda a lo que sería crear un Sistema Solar en miniatura, tan perfectamente sincronizado como un reloj o como el mecanismo de Anticitera, y rebobinar el tiempo para ver cómo interaccionaban los planetas en el pasado, y cómo influían sobre el clima. Es más o menos lo que propuso Pierre-Simon de Laplace, a comienzos del siglo XIX, cuando sugirió crear una ecuación para modelizar todo el Universo.

Un reloj… caótico

«Pero ya sabemos que el Sistema Solar no es un reloj», ha reconocido Olsen. «De hecho es muy caótico a largas escalas (…). Esto significa que no puedes reconstruir la historia a partir de cálculos o modelos, por mucho que sean muy precisos, porque los movimientos del Sistema Solar son increíblemente sensibles».

Como ocurre en otros sistemas complejos, como el propio clima de la Tierra, cambiar un factor incluso levemente puede tener profundas consecuencias, o tener resultados completamente distintos después de millones de años.

Por ello, los modelos tienen un alcance muy limitado: «Uno de mis coautores, Jacques Laskar, ha mostrado que las computaciones pueden adelantar o hacer retroceder el tiempo en 60 millones de años. Más allá de eso, las predicciones se hacen dudosas». La principal consecuencia, dado que la Tierra tiene 4.500 millones de años de edad, es que los científicos solo pueden predecir el clima, a grandes rasgos, durante el 1,6 por ciento de su historia.

En busca de eventos terroríficos

Además, cuando tratan de predecir el futuro, los modelos revelan muchos eventos terroríficos, como la colisión o expulsión de planetas. «Quizás incluso la Tierra podría chocar contra Venus algún día. No podemos decir si podría ocurrir en el futuro. Así que necesitamos algún método para limitar las posibilidades», ha dicho el investigador.

El Planetario Geológico pretende cambiar esta realidad. «Lo que es nuevo aquí es nuestra aproximación sistemática de extraer testigos de roca abarcando decenas de millones de años, observando el registro cíclico de sedimentos y datando, de forma precisa, todos esos cambios en múltiples lugares», ha resumido Paul Olsen. «Esto nos permite capturar un amplio rango de deformaciones de la órbita y eje terrestres durante periodos largos de tiempo». De esta forma, según este investigador, sería más fácil comprender la influencia de los cambios de las órbitas sobre el clima y cómo variaron los ciclos climáticos.

Testigos geológicos

Por el momento, los científicos han realizado dos grandes experimentos con testigos geológicos. Estos les han permitido averiguar que los cambios en climas tropicales, entre los 252 y los 199 millones de años de antigüedad, estuvieron marcados por ciclos orbitales de 20.000, 100.000 o 400.000 años. Por otro lado, la danza entre Marte y la Tierra alargó el gran ciclo de 1,75 millones de años hasta los 2,4.

A continuación, los investigadores combinarán los dos experimentos realizados con los datos de testigos extraídos a elevadas latitudes, en las actuales China y Australia, con la finalidad de obtener nuevos datos sobre las órbitas pasadas de los planetas. También tratarán de extender el registro otros 20 millones de años, y de tomar muestras en bajas latitudes. «Con todo eso, podremos determinar qué cambios, si los ha habido, han tenido lugar a causa del baile gravitacional de Marte y la Tierra», ha dicho Paul Olsen. «Esto sería toda una demostración de concepto del Planetario Geológico».

Si esto fuera posible, Olsen ha dicho que podrán usar este Planetario Geológico para el tiempo comprendido entre los 60 y los 190 millones de años. Esto sería caro, en su opinión, pero permitiría producir modelos climáticos de alta calidad para la Tierra y para planetas como Marte. Incluso, tendría implicaciones en la búsqueda de exopanetas habitables o para contrastar teorías controvertidas, como aquellas que sugieren que la Tierra atraviesa un plano de materia oscura en la galaxia de forma periódica.

Según ha concluido el investigador, los datos muestran que la Tierra está entrando en un tiempo en el que los niveles de CO2 en la atmósfera son tan altos como los que había 200 millones de años, cuando existían los primeros dinosaurios. «Esto –refiriéndose al Planetario Geológico– nos da una potencial forma de observar cómo interaccionan todos los factores».

Fuente ABC

Temor por una posible Megatormenta Solar

Nuestro planeta sufre un bombardeo constante de partículas cósmicas. Procedentes en gran medida del Sol y también de las estrellas o de los más violentos y lejanos eventos del Universo, no sería exagerado decir que cada centímetro cuadrado de nuestro mundo recibe, a cada segundo que pasa, el impacto de millones de estas partículas de alta energía.

Afortunadamente, contamos con un escudo natural que nos defiende de esta agresión constante: el campo magnético que rodea la Tierra y que desvía, o convierte en una lluvia inofensiva, la mayor parte de esas partículas letales. Sin él, es muy probable que la vida se hubiera extinguido hace mucho tiempo, o incluso que ni siquiera hubiera llegado a formarse.

Sin embargo, en ocasiones, la agresión resulta tan violenta que ni siquiera el escudo magnético es capaz de contenerla. En esos momentos, nuestras defensas se ven ampliamente superadas y las partículas de alta energía atraviesan la atmósfera como millones de «balas microscópicas» que impactan sobre la superficie del planeta y contra todo lo que hay en ella.

Las «megatormentas»

Es el caso de lo que los expertos conocen como «tormentas solares masivas», provocadas por enormes explosiones en la superficie del Sol y ante las cuales no existe defensa posible. Sabemos que esas «megatormentas» se producen, pero llevamos demasiado poco tiempo observando sistemáticamente el Sol como para ser capaces de prededir sus ciclos con exactitud.

No olvidemos que hace apenas 70 años que los investigadores disponen de instrumentos para estudiar y medir la intensidad de las tormentas solares. Un tiempo muy corto pero que sin embargo ha bastado para darse cuenta del riesgo que esas tormentas pueden suponer para las redes eléctricas, los sistemas de comunicaciones, los satélites, el tráfico aéreo y, en definitiva, para todo aquello que hace posible la vida cotidiana de miles de millones de personas en todo el mundo.

El Sol, liberando una llamarada
El Sol, liberando una llamarada – ABC

Dos ejemplos recientes de tormentas solares severas en tiempos modernos y que causaron grandes cortes de energía tuvieron lugar en Quebec, Canadá, en 1989 y en Malmö, Suecia, en 2003. Fueron solo «fenómenos locales», pero los expertos tienden a considerarlos más bien como «avisos» de lo que una de esas tormentas sería capaz de hacer a escala global.

El evento Carrington

En la actualidad, en efecto, un creciente número de investigaciones nos está indicando que las tormentas solares que han afectado a la Tierra pueden llegar a ser incluso mucho más poderosas de lo que las mediciones directas han demostrado hasta el momento. Ahí está el ejemplo del llamado «evento Carrington» de 1859, considerada como la tormenta solar más potente de la historia. A finales de agosto de ese año, la superficie solar emitió una tremenda llamarada, una nube de partículas ardientes varias veces más grande que la Tierra. Y lo hizo justo en nuestra dirección.

Durante esos días, y a medida que la enorme tormenta envolvía nuestro planeta, las auroras boreales (provocadas por las partículas solares que son desviadas hacia los polos por el campo magnético) llegaron hasta los trópicos (incluso se avistaron auroras boreales desde Madrid), y varios días después, entre el 1 y 2 de septiembre, los sistemas de telégrafos fallaron o se incendiaron de forma espontánea a lo largo de toda Europa y América del Norte debido a la oleada de energía que recibieron.

Por suerte, en aquellos momentos la energía eléctrica apenas si estaba empezando a cambiar la vida en las grandes ciudades. Si un evento similar se produjera ahora, las consecuencias serían inimaginables para nuestra especie, los muertos se contarían por millones y retrocederíamos, en apenas unas horas, cientos de años en cuanto a progreso se refiere.

Las otras grandes tormentas del pasado

El evento Carrington fue observado por el astrónomo del que tomó su nombre (Richard Carrington), que a pesar de la falta de medios de la época consiguió recopilar numerosos datos. ¿Pero qué hay de las «otras» grandes tormentas solares del pasado, esas que nadie lo suficientemente preparado observó y de las que no existe registro alguno? ¿Cuántas ha habido? ¿Cómo de potentes? ¿Cada cuánto tiempo se producen?

Durante las últimas dos décadas, los científicos se esfuerzan por buscar signos de grandes tormentas solares más atrás en el tiempo, con la esperanza de desentrañar sus ciclos y conocer, por lo tanto, qué nos depara el futuro.

El último de esos trabajos ha sido llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, y acaba de ser publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. En él, los científicos han utilizado núcleos de hielo para encontrar pistas de tormentas solares anteriores.

Una poderosa tormneta en el siglo VII a.C.

Los núcleos de hielo conservan, en forma de estratos superpuestos, auténticas «instantáneas» que permiten extraer información sobre la composición atmosférica, el clima o la biología de momentos concretos del pasado. En esta ocasión, los núcleos estudiados procedían de Groenlandia y contenían hielo formado durante los últimos 100.000 años. Y en ese material se incluían evidencias de una poderosa y hasta ahora desconocida tormenta solar que alcanzó la Tierra en el año 660 antes de Cristo.

«Si esa tormenta solar hubiera ocurrido hoy -asegura Raimund Muscheler, profesor de Geología de la Universidad de Lund y autor principal de la investigación- habría tenido graves efectos en nuestra sociedad tecnológica».

El estudio ha traido a la luz el tercer caso conocido de una tormenta solar masiva descubierta gracias a observaciones indirectas. Es decir, estudiando los «archivos» de la propia Naturaleza, en forma de núcleos de hielo o anillos de los árboles. Con anterioridad, Muscheler también participó en una investigación que confirmó la existencia de otras dos «megatormentas» solares sucedidas en los años 775 y 994 (después de Cristo) respectivamente.

«Hechos naturales recurrentes»

En su artículo, Muscheler y sus colegas destacan que, aunque las tormentas solares masivas son raras, los datos indican que podrían ser «hechos naturales recurrentes» en la actividad solar. Es decir, un tipo de ciclo solar que nos resulta tan peligroso como desconocido. «Es justamente por eso -indica el investigador- que debemos aumentar las medidas de protección de la sociedad ante las tormentas solares».

Por desgracia, la mayor parte de las evaluaciones de riesgo actuales se basan en las observaciones directas llevadas a cabo durante los últimos setenta años. Pero Muscheler insiste en que es necesario reconsiderar esas evaluaciones a la luz de las tres tormentas solares masivas descubiertas hasta ahora. Para el investigador, debemos ser plenamente conscientes de que la probabilidad de que vuelvan a producirse tormentas de esa intensidad es muy alta, y nuestra sociedad es enormemente vulnerable ante ellas.

No sabemos exactamente cuándo, pero la próxima gran tormenta solar llegará. «Nuestra investigación -concluye el científico- sugiere que actualmente estamos subestimando los riesgos. Necesitamos estar mejor preparados».

Fuente ABC

Vino y Estrellas

La Municipalidad de la ciudad de Mendoza junto con El Firmamento invitan a todos aquellos interesados al evento denominado “Vinos y Estrellas”.

Una combinación donde dos sabores se dibujan en la armonía del cielo.

ACTIVIDAD
Viernes 15 de marzo de 2019.

Horario: 21 horas – (se recomienda llegar 30 minutos antes para elegir lugares) en el Parque Cïvico, cito en el lado Este de la Casa de Gobierno (Av. España entre Peltier y Virgen del Carmen de Cuyo) Ciudad de Mendoza.

Duración: 2 horas aprox.

Habrá degustación de Vinos.

Importante

  • Asistir con calzado y ropa abrigada (en épocas invernales o baja temperatura).
  • Se recomienda llevar manta o colchoneta para recostarse en el suelo y disfrutar mejor del cielo.
  • Se sugiere llevar vianda o refrigerios, aquellos que deseen pueden llevar sus sillas o banquetas.
  • La actividad se suspende en caso de mal tiempo.

Edad (recomendada): mayores de 18 años.

Inscripción: En esta oportunidad No se requiere inscripción.

Temática: Mitología de distintas culturas basadas en nuestra bebida Nacional.

Para la misma habrá equipos astronómicos que El Firmamento pone a disposición de los presentes. Igualmente, pueden traer los suyos.
Los esperamos.

El Firmamento
Declarado de Interés Provincial
Res. 943 y 945

Programa de Radio

La Astronomía, de la mano de El Firmamento, tiene su espacio Radio Universidad de Cuyo.

Escúchanos en la 96.5 Mhz.

Volvemos a la radio, con más fuerza. Todos los martes en el programa “Que tarde se hizo” encontrarás el bloque astronómico en su horario habitual a las 18hs.

Cada encuentro se charlarán de temas diversos concernientes a esta maravillosa Ciencia.

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Cientifico Argentino descubre el tercer planeta extrasolar más cercano a nosotros

Un equipo internacional de astrónomos a cargo del Astrónomo Rodrigo Díaz, miembro del Conicet, acaba de hacer público el descubrimiento de una nueva “supertierra” a solo 8 años luz de distancia de nosotros, lo que la convierte en el tercer planeta más próximo al Sistema Solar descubierto hasta el momento. El trabajo se acaba de publicar en la revista Astronomy & Astrophysics.

Una investigación que llevó al Astrónomo y miebro del Conicet 8 años.

El hallazgo se llevó a cabo con el espectrógrafo SOPHIE, instalado en el telescopio de 1,93 metros del Observatorio de Haute-Provence, en Francia (el mismo que permitió el descubrimiento, en 1995, del primer planeta extrasolar). En una nota hecha pública por el CNRS francés (Centro Nacional para la Investigación Científica), se explica que el nuevo planeta tiene una masa tres veces superior a la de la Tierra y orbita alrededor de la estrella GI411, situada en la constelación de la Osa Mayor.

Los investigadores están convencidos de que se trata de un mundo rocoso, como el nuestro, lo que le coloca en la reducida lista de mundos muy cercanos y similares a la Tierra, como es el caso, por ejemplo, de Próxima b.

El telescopio de 1,93 m del Observatorio de Haute-Provence, en el que se monta el espectrógrafo SOPHIE, que permitió el descubrimiento del exoplaneta Gl411b
El telescopio de 1,93 m del Observatorio de Haute-Provence, en el que se monta el espectrógrafo SOPHIE, que permitió el descubrimiento del exoplaneta Gl411b – CNRS/OHP

Los astrónomos, dirigidos por Xavier Delfosse, del Instituto de Planetología y de Astrofísica de Grenoble, se centraron en la búsqueda de planetas alrededor de “enanas rojas”, un tipo de estrellas mucho más pequeñas y menos luminosas que el Sol. Las enanas rojas constituyen cerca del 80 por ciento de las estrellas que hay en nuestra galaxia, y por lo tanto son también las más numerosas alrededor del Sistema Solar.

Además, la reducida masa de las enanas rojas, junto a su baja luminosidad, facilitan mucho la tarea de localizar a su alrededor planetas del tipo terrestre (sólidos, y no gaseosos), especialmente los que podrían estar orbitándolas en sus zonas de habitabilidad (la distancia a la estrella que permite la existencia de agua en estado líquido). Planetas en los que, por lo menos potencialmente, sería posible la vida.

“Entre las estrellas que observamos a lo largo de los años -asegura Melissa Hobson (también científica argentina junto con Nicolás Unger que conformaron parte del equipo investigador), uno de los miembros del equipo- acumulamos hasta 155 mediciones de GI411, el cuarto sistema estelar más cercano a nosotros, que se encuentra a solo 8 años luz. Al analizar detalladamente todos esos datos, nos quedó claro que había un planeta en la órbita de esa estrella”.

De hecho, al medir con gran precisión la velocidad de la estrella, el instrumento SOPHIE detectó en ella una serie de movimientos muy pequeños, causados por la masa del planeta orbitando a su alrededor. Y eso fue lo que permitió descubrir la existencia del nuevo mundo, llamado GI411b. El planeta tiene tres veces la masa de la Tierra y completa una órbita alrededor de su estrella cada 13 días. El exoplaneta, además, se encuentra extraordinariamente cerca de su estrella madre, apenas a 0,08 Unidades astronómicas, unas cinco veces más cerca de lo que Mercurio está del Sol.

Sin embargo, y debido a que la estrella GI411 es mucho más fría que el Sol (su temperatura superficial es de 3.000 grados frente a los 6.000 que reinan en la superficie solar), el planeta solo recibe 3,5 veces más calor que la Tierra. No demasiado, pero sí suficiente como para comprometer su posible habitabilidad. Los investigadores, de hecho, creen que GI411b podría tener más cosas en común con Venus que con la Tierra.

El más cercano y pequeño

Hasta el momento, el Observatorio de Haute-Provence ha conseguido descubrir ya cerca de 200 exoplanetas, pero GI411b es el más cercano y pequeño de todos ellos. Se trata, de hecho, del tercer exoplaneta más cercano a la Tierra. En palabras de Rodrigo Díaz, de la Universidad de Buenos Aires y primer firmante del estudio, “su proximidad y luminosidad lo convierten en un objetivo ideal para futuros trabajos destinados, en particular, a estudiar su ambiente”.

Esos estudios, entre ellos la caracterización de atmósferas, hoy por hoy algo casi imposible de hacer, estarán al alcance de los nuevos instrumentos que se instalarán en la próxima generación de telescopios, que está en plena construcción.

GI411b será entonces -prosigue el investigador-, junto a Próxima b, descubierto en 2016, uno de los dos objetivos más adecuados para la caracterización directa de imágenes. Algo que nos ayudará a comprender mucho mejor el comportamiento de los planetas justo por debajo de la zona habitable”.

Los tres planetas más cercanos, en orden a proximidad son: Próxima b, Barnard b y GI411b.

Fuente ABC

Salida Astronomica Febrero

El 09 de febrero se llevó a cabo la salida mensual astronómica correspondiente a febrero. La cantidad de presentes superó las 50 personas. El cielo acompañó, como siempre lo hace, en nuestra querida región de Lavalle, donde se pudo apreciar numerosos cuerpos celestes.

El público que se acercó pudo escuchar una charla de nuestro fundador Walter García sobre el cielo mendocino, cuerpos y mecánica celeste además del conocimiento y diferencias de los distintos equipos astronómicos presentes, sin faltar la técnica de alineación, fundamental para el trabajo de astrofotografía.

Comenzada la noche, los presentes empezaron a pasar de equipo en equipo para observar los diferentes cuerpos celestes (cúmulos, nebulosas, galaxias) que los miembros de El Firmamento apuntaban.

Algunos de los cuerpos observados:

Galaxia Enana Omega Centauri
Galaxia Centauri A
Galaxia C83 en la Constelación del Centauro
Galaxia Spindler en la Constelación del Sextante
Galaxia NGC 2903
Cúmulo Galáctico de Virgo
Galaxia Molinillo Austras en la Constelación de la Hidra
Galaxias Triplete de Leo
Galaxias M95, M96 y M105
Galaxia C101 en la Constelación del Pavo Real

Nebulosa Fantasma de Júpiter en la Constelación de la Hidra
Nebulosa NGC 2438 en la Constelación de Can Mayor
Nebulosa de Orion
Nebulosa Mairan en la Constelación de Orion
Nebulosa del Hombre Corriendo en la Constelación de Orion
Nebulosa de la Flama en la Constelación de Orion
Nebulosa Cabeza de Caballo en la Constelación de Orion
Nebulosa Casco de Thor en la Constelación de Can Mayor
Nebulosa Eta Carinae en la Constelación de Carina
Nebulosa de la Tarántula en la Nube Mayor de Magallanes (Constelación del Dorado)

Cúmulo Abierto Pesebre en la Constelación de Cancer
Cúmulo Abierto M46 en la Constelación de Can Mayor
Cúmulo Abierto M47 en la Constelación de Can Mayor
Cúmulo Abierto M41 en la Constelación de Can Mayor
Cúmulo Abierto NGC 6231 (estrellas Wolf Rayet) en la Constelación de Escorpio
Cúmulo Abierto Joyero en la Constelación de la Cruz del Sur o Puñon CHoike
Cúmulo Abierto de Carina
Cúmulo Globular M4 en la Constelación de Escorpio

Agradecemos a quienes se han acercado a disfrutar, maravillarse y conocer nuestro cielo, esperando volver a reencontrarnos en nuestra próxima salida siendo el sábado 09 de marzo. Les deseamos a todos Buenos Cielos!
El album de imágenes las encontrará en el facebook en el siguiente link:
https://www.facebook.com/pg/El-Firmamento-116510381892231/photos/?tab=album&album_id=1081627495380510

El Firmamento

Adios al Opportunity

La NASA ha dado por completada la misión del Rover de Exploración de Marte (MER) Opportunity, un artefacto de 185 kilogramos de masa y valorado en 400 millones de dólares con el que se perdió el contacto el pasado 10 de junio después de que una intensa y prolongada tormenta de polvo inutilizase sus paneles solares. La agencia espacial ha puesto fin así a 15 años de misión que han permitido, entre otras muchas cosas, confirmar que en el pasado Marte fue un planeta cubierto de agua y que pudo ser habitable.

A pesar de todo, el abrupto final de la misión no será considerado un fracaso. El rover, que aterrizó en Marte el 24 de enero de 2004, estaba diseñado para recorrer una distancia de 1.006 metros y permanecer operativo durante 90 días marcianos (poco más de 90 días terrestres). Desde entonces, sin embargo, ha batido el récord de distancia recorrida sobre la superficie de un mundo distinto a la Tierra, alcanzando los 45,16 kilómetros, y ha funcionado durante 5.111 días marcianos. Una auténtica maratón.

«15 años sobre la superficie de Marte es el legado no solo de una magnífica máquina de exploración sino también del dedicado y talentoso trabajo del equipo detrás de él, que nos ha permitido expandir nuestro conocimiento sobre el planeta rojo», dijo en un comunicado de la NASA John Callas, director de la misión MER.

El rover Opportunity, también llamado MER-2, en 2003, poco antes de su lanzamiento
El rover Opportunity, también llamado MER-2, en 2003, poco antes de su lanzamiento – NASA

El destino del rover se truncó el pasado 10 de junio, cuando la NASA perdió contacto con el robot en medio de una tormenta global de polvo en Marte. Los científicos explicaron que el polvo depositado sobre los paneles y, sobre todo, el oscurecimiento de la atmósfera, disminuyeron el suministro de energía necesario para mantener los sistemas. Cuando las baterías alcanzaron un nivel de carga inferior a los 24 voltios, el robot entró de forma automática en modo de bajo consumo, en medio del Valle de la Perseverancia.

Desde entonces, el rover ha permanecido apagado por completo, con la excepción de un reloj programado para tratar de reactivarlo de vez en cuando. En todo este tiempo, el mayor temor ha sido que, al apagarse los sistemas de calefacción del rover, la temperatura cayera e inutilizase las baterías de forma permanente.

De hecho, se cree que fue el frío el que, en 2010, inutilizó el rover de exploración de Marte (MER) Spirit, un gemelo del Opportunity que quedó varado en la arena marciana.

Hay que recordar que el Spirit y el Oppurtunity fueron enviados a zonas opuestas de Marte para buscar huellas de agua pasada en Marte. El primero aterrizó en el cráter Gusev y el segundo en Meridiani Planum. Curiosamente, ambos se posaron rebotando y rodeados de una pelota compuesta por varias bolsas de aire.

Desde que la tormenta marciana clareó en septiembre del año pasado, los científicos del JPL han estado enviando instrucciones y escuchando señales para tratar de recuperar contacto, cada vez con menos esperanzas. Ayer, una de las científicas de la misión escribió un triste mensaje en Twitter después de un último intento: «Hubo lágrimas. Hubo abrazos. Hubo recuerdos y risas compartidas».

Los logros de Opportunity

La misión MER ha permitido confirmar que en el pasado Marte estuvo cubierto de agua y que pudo ser habitable. Además, en todo este tiempo, el Opportunity ha estado tomando muestras de rocas y suelos y tomando imágenes panorámicas, como si se tratara de un geólogo que hubiera viajado a Marte. Ha buscado pruebas de la pasada presencia de agua y huellas de procesos geológicos, ha analizado la naturaleza de los minerales marcianos y si las condiciones pasadas pudieron ser favorables para la vida. Opportunity fue también la primera en descubrir un meteorito fuera de la Tierra y el que pudo fotografiar los «diablos marcianos», remolinos de polvo que se forman en el planeta rojo.

Si se confirma la «muerte» de Opportunity, la superficie marciana quedará «vigilada» solo por las misiones Curiosity, en la que un enorme y sofisticado rover de exploración recorre el planeta para rastrear huellas minerales y químicas de que en el pasado Marte pudo ser un mundo habitable, y la Insight, que pretende perforar Marte y estudiar su estructura y temperatura interiores.

Fuente ABC