Se descubren restos fosiles de la gran extinsion de Dinosaurios

Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Kansas acaba de hacer público el hallazgo de un yacimiento excepcional. Por primera vez, en efecto, se han encontrado víctimas directas del impacto que hace 66 millones de años acabó con la vida de los dinosaurios y del 75% de todas las especies vivas de la Tierra. Los animales de ese yacimiento murieron, todos, durante las primeras horas de la catástrofe.

El estudio, que acaba de aparecer en Proceedings of the National Academy of Sciences ofrece, pues, una “instantánea” detallada de los terribles momentos que siguieron al impacto de Chicxulub, el más destructivo, que sepamos, de cuantos se hayan producido en nuestro planeta.

Cuentas de vidrio
Cuentas de vidrio

El lugar se llama Tanis, y se encuentra en la formación montañosa de Hell Creek, en Dakota del Norte. Allí, los paleontólogos hallaron una gran cantidad de fósiles de peces y otros animales exquisitamente conservados. Criaturas que vivían en y alrededor de un río profundamente cincelado en el paisaje y conectado directamente con un antiguo mar interior que quedó destruido de inmediato tras la caída del asteroide.

El principio del fin fue un violento temblor que levantó olas gigantes en las aguas de ese mar hoy desaparecido. Inmediatamente después, millones de pequeñas cuentas de vidrio incandescente, cristalizadas por el tremendo calor de la colisión, empezaron a caer desde el cielo. La lluvia de cristales fue tan intensa que incendió de golpe gran parte de la vegetación en tierra. En el agua, los peces luchaban por respirar mientras esas “perlas mortales” obstruían sus branquias.

Un muro de agua de 10 metros

El agitado mar se convirtió en un muro de agua de más de diez metros de altura que avanzó rápidamente hacia la desembocadura fluvial, arrojando a millares de peces de agua dulce hacia un banco de arena e invirtiendo temporalmente el flujo del rio. Atrapados por el agua en retroceso, los peces y otros animales fueron, literalmente, acribillados por cuentas de vidrio de hasta 5 mm de diámetro. Muchos quedaron enterrados en el barro. El diluvio de rocas, arena y perlas de vidrio continuó, por lo menos, durante 20 minutos.

Justo después, una segunda y gigantesca ola inundó la costa y cubrió a las víctimas con grava y sedimentos, sellándolos y preservándolos durante 66 millones de años. En este cementerio fosilizado y único, los peces se amontonan uno encima de otro y se mezclan con troncos de árboles quemados, ramas de coníferas, mamíferos muertos, huesos de dinosaurios, insectos, la carcasa parcial de un Triceratops, microorganismos marinos y amonitas. Y todo ello fue encontrado por el paleontólogo Robert DePalma, y pacientemente desenterrado tras seis largos años de trabajo.

“Se trata del primer conjunto masivo de organismos muertos asociados al límite KT -asegura DePalma-. En ninguna otra sección del límite KT en la Tierra (la frontera geológica que marca la gran extinción sucedida entre el Cretácico y el Terciario, o Paleógeno) es posible encontrar una colección de este tipo, que consiste en un gran número de especies diferentes y con ejemplares que representan diferentes edades y etapas de la vida de los organismos. Y todos ellos murieron al mismo tiempo, el mismo día“.

Un museo del Cretácico en metro y medio

En palabras de Mark Richards, investigador de la Universidad de Berkeley que hace 40 años postuló, junto a Walter Alvarez, que la extinción KT se debía al impacto de un meteorito, el yacimiento “es como un museo del fin del Cretácico en una capa de metro y medio de espesor”.

Según DePalma, el hallazgo describe a la perfección cómo el impacto podría haber devastado muy rápidamente extensas áreas muy lejos del cráter. “Un tsunami -explica el investigador- habría tardado por lo menos 17 horas, o más, en llegar aquí desde el cráter, pero las ondas sísmicas sí que pudieron llegar en pocas decenas de minutos”.

En su artículo, los investigadores explican que incluso antes de que llegara la ola, los peces acipenseriformes (esturiones) encontrados en el lugar ya habían inhalado pequeñas esferas de cristal expulsadas por el impacto de Chicxulub.

“Los peces -explica David Burmham, coautor del estudio- quedaron enterrados rápidamente, pero no tan rápido como para que no tuvieran tiempo de inhalar la eyección que llovía sobre el río. En el fondo, lo respiraron mientras nadaban en la columna de agua. Hemos encontrado pequeñas piezas de la eyección en los soportes óseos de las branquias de estos peces. No sabemos si algunos de ellos llegaron a morir también al respirar esos materiales”.

“La sedimentación ocurrió tan rápidamente -prosigue Burmham- que todo se ha conservado en tres dimensiones, sin aplastar. Es como una avalancha que se precipita como si fuera un líquido y que después se solidifica. Los animales murieron de forma repentina debido a la violencia del agua. Tenemos incluso un pez que se golpeó contra un árbol y quedó partido por la mitad”.

Heredamos el planeta

Para Burmham, estamos ante un auténtico “tesoro fósil” que llena un vacío del que antes apenas si teníamos nada. “Ya sabíamos que tras el impacto sucedieron cosas malas, pero nadie hasta ahora había encontrado este tipo de evidencias. Sabíamos que el impacto mató a los dinosaurios, pero la gente se preguntaba por qué no había cadáveres por todas partes. Bueno, ahora los tenemos. No son dinosaurios, pero creo que con el tiempo también aparecerán”.

La calidad de los fósiles es extraordinaria. “Algunos de ellos parecen ser nuevas especies -asegura DePalma- y otros son los mejores ejemplos conocidos de su tipo”.

“Resulta difícil no emocionarse y apasionarse por este tema -añade el científico-. Estamos viendo registros minuto a minuto de uno de los eventos de impacto más notables en la historia de la Tierra. Ningún otro lugar cuenta con un registro como este. Y este evento en particular está relacionado directamente con todos nosotros, de hecho, con todos los mamíferos de la Tierra. Porque aquí es esencialmente donde heredamos el planeta. Nada fue igual después de ese impacto. La Tierra pasó a ser un mundo de mamíferos en lugar de un planeta de dinosaurios. Como seres humanos, descendimos de un linaje que literalmente sobrevivió en las cenizas de lo que fue el glorioso reino de los dinosaurios”.

Fuente ABC

Meteoroide visto en Florida y Georgia del Sur – EEUU

Muchos podrían pensar que un meteoro y un meteorito se tratan del mismo evento, sin embargo esto no es así; un meteoro también se conoce bajo el nombre de estrella fugaz, y se refiere a un fenómeno luminoso que ocurre cuando una formación de partículas de polvo y rocas (conocido como un meteoroide) pasa por la atmósfera terrestre, mientras que un meteorito son los restos de un meteoroide que se precipita a la superficie del planeta.

Durante la noche del día de ayer los habitantes del norte de Florida y Sur de Georgia fueron testigos de un meteoro,por medio del cual se iluminó el cielo de la ciudad, causando conmoción en las personas de la comunidad.

Dicho evento fue captado por varios ciudadanos, quienes se dieron a la tarea de compartir el momento a través de las redes sociales; pudiendo hacer testigo al mundo de cómo durante unos 5 o 6 segundos se ilumina totalmente el cielo producto de una bola gigante de fuego.

Dicho fenómeno fue registrado el 30 de marzo por el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, quienes registraron un aumento de temperatura y la presencia de un cuerpo celeste aproximadamente 23:52hs ( 01:52hs del 31 de marzo, hora local).

El Sol, nuevos estudios determinan que su campo magnetico es 10 veces más potente

El nuevo descubrimiento fue desarrollado por el Dr. David Kuridze, investigador en la Universidad de Aberystwyth.

El Dr. Kuridze comenzó la investigación cuando trabajaba en la Universidad de Queen en Belfast y la completó cuando se mudó a la Universidad de Aberystwyth en 2017.

El Dr. Kuridze es una autoridad líder en el uso de telescopios terrestres para estudiar la corona del Sol, el anillo de luz brillante visible durante un eclipse total.

Trabajando desde el Telescopio Solar sueco de 1 m de diámetro en el Observatorio Roque de los Muchachos, La Palma en las Islas Canarias, el Dr. Kuridze estudió una erupción solar particularmente fuerte que estalló cerca de la superficie del Sol el 10 de septiembre de 2017.

Una combinación de condiciones favorables y un elemento de suerte permitieron al equipo determinar la fuerza del campo magnético del destello con una precisión sin precedentes.

Los investigadores creen que los hallazgos tienen el potencial de cambiar nuestra comprensión de los procesos que ocurren en la atmósfera inmediata del Sol.

    Hablando sobre el hallazgo, el Dr. Kuridze dijo: “Todo lo que sucede en la atmósfera exterior del Sol está dominado por el campo magnético, pero tenemos muy pocas mediciones de su fuerza y ​​características espaciales.

    “Estos son parámetros críticos, los más importantes para la física de la corona solar. Es un poco como tratar de entender el clima de la Tierra sin poder medir su temperatura en varias ubicaciones geográficas “.

    “Esta es la primera vez que hemos podido medir con precisión el campo magnético de los bucles coronales, los bloques de construcción de la corona magnética del Sol, que tienen tal nivel de precisión”.

La corona del Sol, que mide 1,400,000 kilómetros de ancho (109 veces más grande que la Tierra) y 150,000,000 de kilómetros de la Tierra, se extiende millones de kilómetros sobre la superficie.

Las llamaradas solares aparecen como destellos brillantes y se producen cuando la energía magnética que se ha acumulado en la atmósfera solar se libera repentinamente.

Hasta ahora, la medición exitosa del campo magnético se ha visto obstaculizada por la debilidad de la señal de la atmósfera del Sol que llega a la Tierra y las limitaciones en la instrumentación disponible.

Los campos magnéticos informados en este estudio son similares a los de un imán típico de heladera y aproximadamente 100 veces más débiles que el campo magnético encontrado en un escáner de resonancia magnética.

Sin embargo, aún son responsables del confinamiento del plasma solar, que constituye las erupciones solares, hasta 20.000 km por encima de la superficie del Sol.

Durante un período de 10 días en septiembre de 2017, el Dr. Kuridze estudió un área activa en la superficie del Sol que el equipo sabía que era particularmente volátil.

Sin embargo, el telescopio utilizado solo puede enfocar en el 1% de la superficie del Sol en un momento dado. Como la suerte lo tenía, el Dr. Kuridze estaba concentrado exactamente en el área correcta y en el momento adecuado cuando estalló la llamarada solar.

Estas llamaradas solares pueden conducir a tormentas que, si golpean la Tierra, forman la aurora austral y boreal.

También pueden interrumpir los satélites de comunicaciones y los sistemas GPS, como se demostró en esta ocasión en septiembre de 2017.

    El profesor Michail Mathioudakis de la Facultad de Matemáticas y Física de la Queen’s University Belfast, que también trabajó en el proyecto, agregó: “Este es un conjunto único de observaciones que, por primera vez, proporcionan un mapa detallado del campo magnético en los bucles coronales.

    “Este resultado altamente gratificante se logró debido a la dedicación y perseverancia de nuestros científicos de carrera temprana que planearon y ejecutaron las observaciones. La metodología utilizada en este trabajo y el resultado en sí, abrirán nuevas vías en el estudio de la corona solar ”.

Cheops, el Observatorio Catalogador de Exoplanetas esta listo para su lanzamiento

Observatorio Cheops en sus chequeos finales

Cheops, el Satélite para la Caracterización de Exoplanetas de la ESA, ha sido declarado listo para volar una vez concluida la serie de pruebas finales de la nave.

Cheops será el segundo pasajero a bordo del cohete Soyuz-Fregat que saldrá del Puerto Espacial Europeo de Kurú (Guayana Francesa) entre el 15 de octubre y el 14 de noviembre de 2019. Durante los meses que quedan hasta su envío al lugar del lanzamiento, el satélite permanecerá en las instalaciones de Airbus Defence and Space en Madrid.

“Estamos encantados de lanzar Cheops este mismo año —señala Günther Hasinger, director de Ciencia de la ESA—. Con sus observaciones de altísima precisión de estrellas que ya sabemos que albergan exoplanetas, la misión nos permitirá una primera caracterización de la composición y la naturaleza de planetas más allá de nuestro Sistema Solar”.

Cheops es una misión de seguimiento: observará estrellas brillantes que albergan exoplanetas para medir las pequeñas variaciones en su brillo debidas al tránsito por delante del disco estelar, centrándose sobre todo en aquellas estrellas con planetas de tamaño entre la Tierra y Neptuno. Al saber cuándo y a dónde apuntar para captar estos tránsitos, Cheops mostrará una enorme eficiencia, maximizando el tiempo dedicado a monitorizar los tránsitos.

La observación de los tránsitos proporcionará medidas precisas del tamaño de un planeta. Estos datos, combinados con información conocida sobre la masa del planeta, permitirán determinar su densidad, lo que a su vez nos ofrecerá claves sobre su composición y estructura al indicar, por ejemplo, si es predominantemente rocoso o gaseoso, o si contiene océanos de importancia.

Rusia y EEUU se unen para la mision Venera D a Venus

Astrónomos de Rusia y Estados Unidos preparan una misión conjunta a Venus para buscar allí posibles rastros de vida en las nubes que lo recubren.

¿Vida en Venus?

Venus es el planeta más caliente del sistema solar, ya que la temperatura en su superficie puede alcanzar los asombrosos 465 ºC. Sin embargo, formas simples de vida aún pueden haber sobrevivido en su atmósfera, sostiene Liudmila Zásova, codirectora del proyecto conjunto ruso-estadounidense ‘Venera-D’ (“Venus-D”), citada por RIA Novosti.

Una cámara capaz de recrear condiciones como las de Venus –con una temperatura de 500 ºC y una presión de 100 atmósferas– será posiblemente utilizada en la región de Moscú para probar la estación interplanetaria Venera-D, señaló Zásova en una entrevista con RIA Novosti.

“Dicha cámara fue creada en su momento en la URSS, en la Oficina de Diseños Científicos Lávochkin, para probar dispositivos del proyecto Venera / Vega. En principio, podría ser restaurada (…). Sus dimensiones son suficientes para probar el módulo de descenso entero”, explicó.

Las nubes de Venus consisten mayormente de ácido sulfúrico, pero también hay un 15-20 % de agua en ellas, dijo Zásova, quien además agregó que la temperatura y la presión atmosférica en la capa inferior de las nubes de Venus son similares a las de la Tierra.

Proyecto histórico

Ni un solo robot ha logrado descender en Venus desde hace más de 30 años, cuando la nave soviética Vega 2 aterrizó en su superficie en julio de 1985. El programa Venera-D busca llenar ese vacío. El proyecto ha sido liderado por Rusia durante casi dos décadas. En 2015, la NASA se involucró en el programa y se estableció un equipo de investigación conjunta.

Además del módulo de aterrizaje, también se espera que la misión esté equipada con un orbitador, una estación de larga duración y una plataforma aérea. Esta última, según Zásova, incluiría un microscopio especial para buscar rastros de vida bacteriana en la atmósfera del planeta.

Llegamos a los 4000 planetas extrasolares descubiertos

El número de planetas detectados alrededor de otras estrellas, o exoplanetas, ha alcanzado la marca de los 4.000.

Esta proeza solo tiene un breve período para la vida humana tanto de investigación, observación y estudios de tan solo 25 años utilizando tanto telescopios terrestres como espaciales.

También es un indicativo de qué tan comunes son los planetas: Hay más planetas que estrellas en el cielo.

Eso es algo de lo que los astrónomos no podían estar seguros hace tan solo 30 años atrás.

La Enciclopedia de planetas extrasolares, dirigida por el Observatorio de París, ya ha superado la marca de los 4.000.

La Dra. Françoise Roques, del observatorio, que forma parte del consejo científico de la enciclopedia, comentó “La gran noticia es que pasamos de un cielo estrellado a un cielo planetario, ya que hay más planetas que estrellas”.

En cambio, el archivo de exoplanetas de la NASA está a 74 planetas del hito. Pero hay 443 candidatos a planetas detectados por el telescopio espacial Tess de la NASA (lanzado en 2018) en espera de confirmación y otros 2.423 candidatos detectados por el telescopio espacial Kepler (ya fuera de funcionamiento).

El último exoplaneta que se agregó al archivo de la NASA fue el Super Earth GI 686 b, que orbita una estrella enana roja (un tipo más frío que nuestro Sol) que se descubrió utilizando telescopios terrestres. Fue agregado el 21 de marzo.

El número total de planetas confirmados difiere entre los dos catálogos debido a criterios de aceptación ligeramente diferentes, junto con otros factores.

La técnica inicial de detección de nuevos mundos por el “bamboleo” inducido por el tirón gravitacional de un planeta en su estrella produjo muchos hallazgos de planetas gigantes conocidos como “Júpiter calientes”, que orbitaban cerca de sus estrellas. Estos tipos de planetas fueron más fáciles de detectar usando el método de velocidad radial.

El telescopio espacial Kepler de la NASA se lanzó en 2009; usó una técnica diferente conocida como el método de tránsito para medir la caída del brillo cuando un planeta pasó por delante de su estrella anfitriona. Kepler descubrió cientos de planetas del tamaño de Neptuno y aquellos que cayeron en una categoría conocida como Súper Tierras (aquellas que tienen una masa más grande que la de la Tierra pero por debajo de los planetas del tamaño de Neptuno).

El Dr. Roques dijo que seguía siendo una tarea difícil distinguir entre un tipo de estrella conocida como enana marrón y planetas gigantes.

“Cuatro mil es solo un número, ya que la frontera del dominio del planeta es incierta”, dijo.

“Las enanas marrones han sido definidas por la [UAI- Unión Astronómica Internacional] como pequeñas estrellas, pero de hecho, algunas de ellas son grandes planetas. Nuestra base de datos recopila objetos hasta 60 masas de Júpiter y contiene una mezcla de las enanas marrones planetarias (formadas en un disco protoplanetario alrededor de una estrella) y enanas marrones estrelladas (formadas por el colapso de la nube interestelar).

“La única manera de asegurar la diferencia es acceder a su estructura interna, que es una tarea difícil / imposible” (con la tecnología de hoy.

Los primeros exoplanetas fueron encontrados alrededor de un púlsar, una estrella de neutrones altamente magnetizada, en 1992 por Aleksander Wolszczan y Dale Frail.

El descubrimiento inicial de un planeta alrededor de una estrella de la secuencia principal, aquellos que fusionan el hidrógeno en el helio dentro de sus núcleos, se realizó en 1995 por los astrónomos Didier Queloz y Michel Mayor.

El Dr. Roque explicó: “Para el campo de la exploración de exoplanetas, vamos de los proyectos de descubrimiento a los de exploración, para una mejor comprensión de la estructura, la formación, la atmósfera y, por supuesto, la habitabilidad de los exoplanetas”.

El Firmamento

Confirman que la Posición de los planetas estan cambiando el clima en la Tierra

Geólogos han constatado el acortamiento de un ciclo orbital que influyó en el clima del planeta y han propuesto un Planetario Geológico, un gran modelo para poder viajar atrás en el tiempo y averiguar cómo se movían los planetas

ABC Ciencia@abc_cienciaMADRIDActualizado:05/03/2019 09:17h32

Hace años que los expertos han detectado un alarmante calentamiento global que no se corresponde con ningún ciclo natural y que está provocado por la quema de combustibles fósiles. Está causando un aumento tan rápido de las temperaturas, que hay serios temores de que dañe algunos ecosistemas naturales esenciales para nuestro sustento y el de muchos seres vivos. Pero, al margen de este hecho, lo cierto es que el clima de la Tierra siempre ha sido un fenómeno en constante cambio y que depende de multitud de factores naturales, como la actividad del Sol, las erupciones volcánicas o la actividad de los seres vivos. Además, resulta extremadamente difícil comprenderlo y predecirlo, porque se comporta de forma caótica y compleja, y porque nuestro registro del pasado solo nos permite reconstruir cómo fue de una forma muy gruesa.

El año pasado, una investigación constató que, al menos desde hace 205 millones de años, el tirón gravitacional de los planetas Venus y Júpiter ha alargado la órbita de la Tierra en un cinco por ciento cada 405.000 años, lo que ha tenido su repercusión sobre el clima. Ahora, los mismos investigadores han publicado un estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences que ha identificado aspectos claves para explicar la influencia de los movimientos de los planetas sobre la órbita y la orientación de la Tierra, así como la inclinación de su eje, en los últimos 200 millones de años. Entre otras cosas, han averiguado que un ciclo que antes duraba 1,75 millones de años, ahora actúa cada 2,4 millones de años. Estos conocimientos permitirían averiguar cómo serán los cambios a largo plazo en las órbitas de Júpiter, Mercurio, Venus y Marte, que son las que más peso tienen en la órbita y el clima de la Tierra.

Además, han propuesto crear un «Planetario Geológico», un refinado modelo de los movimientos de los planetas para tratar de «viajar hacia atrás en el tiempo», reconstruir el clima de la Tierra y de otros planetas, así como entender cómo fueron sus órbitas en el pasado.

«El Planetario Geológico es lo opuesto a una ecuación o a un modelo», ha explicado en un comunicado Paul Olsen, director del estudio e investigador en la Universidad de Columbia (EE.UU.). «Está diseñado para proporcionar una historia exacta y meticulosa del Sistema Solar».

Pintura de Paul Olsen, mostrando los dos planetas que más influyen en la órbita de la Tierra. De abajo a arriba, Júpiter, Marte y la Luna
Pintura de Paul Olsen, mostrando los dos planetas que más influyen en la órbita de la Tierra. De abajo a arriba, Júpiter, Marte y la Luna – Paul Olsen

La idea recuerda a lo que sería crear un Sistema Solar en miniatura, tan perfectamente sincronizado como un reloj o como el mecanismo de Anticitera, y rebobinar el tiempo para ver cómo interaccionaban los planetas en el pasado, y cómo influían sobre el clima. Es más o menos lo que propuso Pierre-Simon de Laplace, a comienzos del siglo XIX, cuando sugirió crear una ecuación para modelizar todo el Universo.

Un reloj… caótico

«Pero ya sabemos que el Sistema Solar no es un reloj», ha reconocido Olsen. «De hecho es muy caótico a largas escalas (…). Esto significa que no puedes reconstruir la historia a partir de cálculos o modelos, por mucho que sean muy precisos, porque los movimientos del Sistema Solar son increíblemente sensibles».

Como ocurre en otros sistemas complejos, como el propio clima de la Tierra, cambiar un factor incluso levemente puede tener profundas consecuencias, o tener resultados completamente distintos después de millones de años.

Por ello, los modelos tienen un alcance muy limitado: «Uno de mis coautores, Jacques Laskar, ha mostrado que las computaciones pueden adelantar o hacer retroceder el tiempo en 60 millones de años. Más allá de eso, las predicciones se hacen dudosas». La principal consecuencia, dado que la Tierra tiene 4.500 millones de años de edad, es que los científicos solo pueden predecir el clima, a grandes rasgos, durante el 1,6 por ciento de su historia.

En busca de eventos terroríficos

Además, cuando tratan de predecir el futuro, los modelos revelan muchos eventos terroríficos, como la colisión o expulsión de planetas. «Quizás incluso la Tierra podría chocar contra Venus algún día. No podemos decir si podría ocurrir en el futuro. Así que necesitamos algún método para limitar las posibilidades», ha dicho el investigador.

El Planetario Geológico pretende cambiar esta realidad. «Lo que es nuevo aquí es nuestra aproximación sistemática de extraer testigos de roca abarcando decenas de millones de años, observando el registro cíclico de sedimentos y datando, de forma precisa, todos esos cambios en múltiples lugares», ha resumido Paul Olsen. «Esto nos permite capturar un amplio rango de deformaciones de la órbita y eje terrestres durante periodos largos de tiempo». De esta forma, según este investigador, sería más fácil comprender la influencia de los cambios de las órbitas sobre el clima y cómo variaron los ciclos climáticos.

Testigos geológicos

Por el momento, los científicos han realizado dos grandes experimentos con testigos geológicos. Estos les han permitido averiguar que los cambios en climas tropicales, entre los 252 y los 199 millones de años de antigüedad, estuvieron marcados por ciclos orbitales de 20.000, 100.000 o 400.000 años. Por otro lado, la danza entre Marte y la Tierra alargó el gran ciclo de 1,75 millones de años hasta los 2,4.

A continuación, los investigadores combinarán los dos experimentos realizados con los datos de testigos extraídos a elevadas latitudes, en las actuales China y Australia, con la finalidad de obtener nuevos datos sobre las órbitas pasadas de los planetas. También tratarán de extender el registro otros 20 millones de años, y de tomar muestras en bajas latitudes. «Con todo eso, podremos determinar qué cambios, si los ha habido, han tenido lugar a causa del baile gravitacional de Marte y la Tierra», ha dicho Paul Olsen. «Esto sería toda una demostración de concepto del Planetario Geológico».

Si esto fuera posible, Olsen ha dicho que podrán usar este Planetario Geológico para el tiempo comprendido entre los 60 y los 190 millones de años. Esto sería caro, en su opinión, pero permitiría producir modelos climáticos de alta calidad para la Tierra y para planetas como Marte. Incluso, tendría implicaciones en la búsqueda de exopanetas habitables o para contrastar teorías controvertidas, como aquellas que sugieren que la Tierra atraviesa un plano de materia oscura en la galaxia de forma periódica.

Según ha concluido el investigador, los datos muestran que la Tierra está entrando en un tiempo en el que los niveles de CO2 en la atmósfera son tan altos como los que había 200 millones de años, cuando existían los primeros dinosaurios. «Esto –refiriéndose al Planetario Geológico– nos da una potencial forma de observar cómo interaccionan todos los factores».

Fuente ABC

Temor por una posible Megatormenta Solar

Nuestro planeta sufre un bombardeo constante de partículas cósmicas. Procedentes en gran medida del Sol y también de las estrellas o de los más violentos y lejanos eventos del Universo, no sería exagerado decir que cada centímetro cuadrado de nuestro mundo recibe, a cada segundo que pasa, el impacto de millones de estas partículas de alta energía.

Afortunadamente, contamos con un escudo natural que nos defiende de esta agresión constante: el campo magnético que rodea la Tierra y que desvía, o convierte en una lluvia inofensiva, la mayor parte de esas partículas letales. Sin él, es muy probable que la vida se hubiera extinguido hace mucho tiempo, o incluso que ni siquiera hubiera llegado a formarse.

Sin embargo, en ocasiones, la agresión resulta tan violenta que ni siquiera el escudo magnético es capaz de contenerla. En esos momentos, nuestras defensas se ven ampliamente superadas y las partículas de alta energía atraviesan la atmósfera como millones de «balas microscópicas» que impactan sobre la superficie del planeta y contra todo lo que hay en ella.

Las «megatormentas»

Es el caso de lo que los expertos conocen como «tormentas solares masivas», provocadas por enormes explosiones en la superficie del Sol y ante las cuales no existe defensa posible. Sabemos que esas «megatormentas» se producen, pero llevamos demasiado poco tiempo observando sistemáticamente el Sol como para ser capaces de prededir sus ciclos con exactitud.

No olvidemos que hace apenas 70 años que los investigadores disponen de instrumentos para estudiar y medir la intensidad de las tormentas solares. Un tiempo muy corto pero que sin embargo ha bastado para darse cuenta del riesgo que esas tormentas pueden suponer para las redes eléctricas, los sistemas de comunicaciones, los satélites, el tráfico aéreo y, en definitiva, para todo aquello que hace posible la vida cotidiana de miles de millones de personas en todo el mundo.

El Sol, liberando una llamarada
El Sol, liberando una llamarada – ABC

Dos ejemplos recientes de tormentas solares severas en tiempos modernos y que causaron grandes cortes de energía tuvieron lugar en Quebec, Canadá, en 1989 y en Malmö, Suecia, en 2003. Fueron solo «fenómenos locales», pero los expertos tienden a considerarlos más bien como «avisos» de lo que una de esas tormentas sería capaz de hacer a escala global.

El evento Carrington

En la actualidad, en efecto, un creciente número de investigaciones nos está indicando que las tormentas solares que han afectado a la Tierra pueden llegar a ser incluso mucho más poderosas de lo que las mediciones directas han demostrado hasta el momento. Ahí está el ejemplo del llamado «evento Carrington» de 1859, considerada como la tormenta solar más potente de la historia. A finales de agosto de ese año, la superficie solar emitió una tremenda llamarada, una nube de partículas ardientes varias veces más grande que la Tierra. Y lo hizo justo en nuestra dirección.

Durante esos días, y a medida que la enorme tormenta envolvía nuestro planeta, las auroras boreales (provocadas por las partículas solares que son desviadas hacia los polos por el campo magnético) llegaron hasta los trópicos (incluso se avistaron auroras boreales desde Madrid), y varios días después, entre el 1 y 2 de septiembre, los sistemas de telégrafos fallaron o se incendiaron de forma espontánea a lo largo de toda Europa y América del Norte debido a la oleada de energía que recibieron.

Por suerte, en aquellos momentos la energía eléctrica apenas si estaba empezando a cambiar la vida en las grandes ciudades. Si un evento similar se produjera ahora, las consecuencias serían inimaginables para nuestra especie, los muertos se contarían por millones y retrocederíamos, en apenas unas horas, cientos de años en cuanto a progreso se refiere.

Las otras grandes tormentas del pasado

El evento Carrington fue observado por el astrónomo del que tomó su nombre (Richard Carrington), que a pesar de la falta de medios de la época consiguió recopilar numerosos datos. ¿Pero qué hay de las «otras» grandes tormentas solares del pasado, esas que nadie lo suficientemente preparado observó y de las que no existe registro alguno? ¿Cuántas ha habido? ¿Cómo de potentes? ¿Cada cuánto tiempo se producen?

Durante las últimas dos décadas, los científicos se esfuerzan por buscar signos de grandes tormentas solares más atrás en el tiempo, con la esperanza de desentrañar sus ciclos y conocer, por lo tanto, qué nos depara el futuro.

El último de esos trabajos ha sido llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, y acaba de ser publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. En él, los científicos han utilizado núcleos de hielo para encontrar pistas de tormentas solares anteriores.

Una poderosa tormneta en el siglo VII a.C.

Los núcleos de hielo conservan, en forma de estratos superpuestos, auténticas «instantáneas» que permiten extraer información sobre la composición atmosférica, el clima o la biología de momentos concretos del pasado. En esta ocasión, los núcleos estudiados procedían de Groenlandia y contenían hielo formado durante los últimos 100.000 años. Y en ese material se incluían evidencias de una poderosa y hasta ahora desconocida tormenta solar que alcanzó la Tierra en el año 660 antes de Cristo.

«Si esa tormenta solar hubiera ocurrido hoy -asegura Raimund Muscheler, profesor de Geología de la Universidad de Lund y autor principal de la investigación- habría tenido graves efectos en nuestra sociedad tecnológica».

El estudio ha traido a la luz el tercer caso conocido de una tormenta solar masiva descubierta gracias a observaciones indirectas. Es decir, estudiando los «archivos» de la propia Naturaleza, en forma de núcleos de hielo o anillos de los árboles. Con anterioridad, Muscheler también participó en una investigación que confirmó la existencia de otras dos «megatormentas» solares sucedidas en los años 775 y 994 (después de Cristo) respectivamente.

«Hechos naturales recurrentes»

En su artículo, Muscheler y sus colegas destacan que, aunque las tormentas solares masivas son raras, los datos indican que podrían ser «hechos naturales recurrentes» en la actividad solar. Es decir, un tipo de ciclo solar que nos resulta tan peligroso como desconocido. «Es justamente por eso -indica el investigador- que debemos aumentar las medidas de protección de la sociedad ante las tormentas solares».

Por desgracia, la mayor parte de las evaluaciones de riesgo actuales se basan en las observaciones directas llevadas a cabo durante los últimos setenta años. Pero Muscheler insiste en que es necesario reconsiderar esas evaluaciones a la luz de las tres tormentas solares masivas descubiertas hasta ahora. Para el investigador, debemos ser plenamente conscientes de que la probabilidad de que vuelvan a producirse tormentas de esa intensidad es muy alta, y nuestra sociedad es enormemente vulnerable ante ellas.

No sabemos exactamente cuándo, pero la próxima gran tormenta solar llegará. «Nuestra investigación -concluye el científico- sugiere que actualmente estamos subestimando los riesgos. Necesitamos estar mejor preparados».

Fuente ABC

Vino y Estrellas

La Municipalidad de la ciudad de Mendoza junto con El Firmamento invitan a todos aquellos interesados al evento denominado “Vinos y Estrellas”.

Una combinación donde dos sabores se dibujan en la armonía del cielo.

ACTIVIDAD
Viernes 15 de marzo de 2019.

Horario: 21 horas – (se recomienda llegar 30 minutos antes para elegir lugares) en el Parque Cïvico, cito en el lado Este de la Casa de Gobierno (Av. España entre Peltier y Virgen del Carmen de Cuyo) Ciudad de Mendoza.

Duración: 2 horas aprox.

Habrá degustación de Vinos.

Importante

  • Asistir con calzado y ropa abrigada (en épocas invernales o baja temperatura).
  • Se recomienda llevar manta o colchoneta para recostarse en el suelo y disfrutar mejor del cielo.
  • Se sugiere llevar vianda o refrigerios, aquellos que deseen pueden llevar sus sillas o banquetas.
  • La actividad se suspende en caso de mal tiempo.

Edad (recomendada): mayores de 18 años.

Inscripción: En esta oportunidad No se requiere inscripción.

Temática: Mitología de distintas culturas basadas en nuestra bebida Nacional.

Para la misma habrá equipos astronómicos que El Firmamento pone a disposición de los presentes. Igualmente, pueden traer los suyos.
Los esperamos.

El Firmamento
Declarado de Interés Provincial
Res. 943 y 945

Programa de Radio

La Astronomía, de la mano de El Firmamento, tiene su espacio Radio Universidad de Cuyo.

Escúchanos en la 96.5 Mhz.

Volvemos a la radio, con más fuerza. Todos los martes en el programa “Que tarde se hizo” encontrarás el bloque astronómico en su horario habitual a las 18hs.

Cada encuentro se charlarán de temas diversos concernientes a esta maravillosa Ciencia.

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