Hallan agua en Jupiter

El 7 de diciembre de 1995, la sonda Galileo, de la NASA se precipitó en la atmósfera de Júpiter a más de 170.000 kilómetros por hora y logró enviar 58 minutos de datos a la Tierra antes de quedar pulverizada por las inmensas presiones del interior del planeta.

En parte, las mediciones de la sonda en sus minutos finales de existencia cumplieron con las expectativas de los científicos, pero hubo también varias sorpresas. La mayor y más desconcertante de todas fue que la región en la que penetró Galileo estaba casi completamente seca, desde luego mucho más de lo que los investigadores habían anticipado. Las 79 lunas del planeta gigante están hechas, en su mayor parte, de hielo, por lo que se suponía que la atmósfera de Júpiter debía contener una considerable cantidad de agua. Pero la sonda no encontró ni rastro de ella.

Hoy, casi un cuarto de siglo más tarde, los expertos siguen debatiendo la cuestión, y se preguntan cuánta agua podría estar ocultándose en el interior de la espesa atmósfera joviana. Y ahora, según se desprende del trabajo de un equipo de investigadores entre los que se encuentra Máté Ádámkovics, astrofísico de la Universidad de Clemson, la pregunta ha podido ser finalmente respondida. Y la respuesta es… mucha. La investigación acaba de publicarse en The Astronomical Journal.

«Al formular y analizar datos obtenidos utilizando telescopios terrestres -afirma Ádámkovics- nuestro equipo ha detectado las firmas químicas del agua en las profundidades de la Gran Mancha Roja del planeta. Júpiter es un gigante de gas que contiene más del doble de la masa de todos los demás planetas combinados. Y aunque el 99 por ciento de su atmósfera está compuesta por hidrógeno y helio, incluso una pequeña fracción de agua en un planeta tan grande supondría mucha cantidad, muchas veces más agua de la que tenemos aquí en la Tierra».

Durante sus observaciones, los investigadores centraron su atención en la Gran Mancha Roja de Júpiter, una descomunal tormenta dos veces mayor que la Tierra que lleva azotando el planeta desde hace más de 150 años. El equipo buscó agua allí utilizando los datos de radiación recogidos por dos instrumentos instalados en telescopios terrestres: iSHELL, en el Telescopio de Infrarrojos de la NASA; y el espectrógrafo de infrarrojo cercano del Telescopio Keck 2, ambos ubicados en la remota cumbre de Maunakea, en Hawái.

El equipo encontró evidencias de tres capas diferentes de nubes en la Gran Mancha Roja, la más profunda de ellas entre 5 y 7 bares. Un bar es una unidad métrica de presión que refleja la presión atmosférica media en la Tierra al nivel del mar. La altitud en Júpiter se mide en bares porque el planeta no tiene una superficie sólida parecida a la de la Tierra desde la cual medir la elevación. A unos 5-7 bares, o cerca de 160 kilómetros de profundidad, es donde los científicos creían que la temperatura alcanzaría el punto de congelación del agua. Y al parecer, la más profunda de las tres capas de nubes identificadas por los investigadores están, efectivamente, hechas de agua congelada.

«El hallazgo de agua en Júpiter utilizando nuestra técnica es importante por varias razones -explica Ádámkovics-. Nuestro estudio se centró en la mancha roja, pero futuros proyectos podrán estimar la cantidad de agua total que existe en el planeta. El agua, además, puede jugar un papel crítico en los patrones climáticos de Júpiter, así que esto ayudará a avanzar en nuestra comprensión de lo que hace que la atmósfera del planeta sea tan turbulenta. Y, finalmente, donde existe el potencial de agua líquida, la posibilidad de vida no puede descartarse por completo. Aunque parezca poco probable, la posibilidad de vida en Júpiter no está fuera del alcance de nuestra imaginación».

La sonda Juno, de la NASA, que llegó a Júpiter en 2016 y orbitará a su alrededor hasta 2021, ha revelado ya muchos secretos sobre un mundo tan grande que estuvo a punto de convertirse en estrella. Y, por supuesto, Juno también busca agua con su propio espectrómetro de infrarrojos. Si las observaciones de Juno coinciden con las llevadas a cabo desde tierra, entonces la nueva técnica se podrá aplicar no solo a la Gran Mancha Roja, sino a todo Júpiter. Y, por qué no, también a Saturno, Urano y Neptuno, los otros tres planetas gaseosos de nuestro sistema solar.

Fuente ABC

 

Hallan aguan en la Luna

Cuando Neil Armstrong dio sus primeros pasos sobre la Luna, el 20 de julio de 1969, el satélite se desnudó ante millones de telespectadores como una mera roca yerma y grisácea, totalmente muerta. Aquellas imágenes de desolación marcaron una época, pero en unos años el satélite cayó en el olvido y volvió a recuperar su posición como objeto celeste. Varias décadas después de que se calmase la fiebre de exploración del programa Apolo y se extinguieran los ecos de la Guerra Fría, la Luna está comenzando a vivir un nuevo auge. Cada vez más compañías y agencias espaciales, como la india, la japonesa y la china, ven en el satélite un lugar que explorar.

Esto es lo que explica que esta semana hayan sido los datos de una sonda india, la Chandrayaan-1 (que significa algo así como «vehículo lunar»), los que hayan permitido confirmar, por primera vez de forma directa, la presencia de agua helada en la superficie de la Luna.

Un estudio publicado en la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences», y dirigido por Shuai Li, investigador de la Universidad de Hawái y de la Universidad Brown (ambas en EE.UU.), ha presentado un detallado mapa de la distribución del agua lunar. Esta se encuentra en el fondo de algunos cráteres, que parecen haber permanecido en sombra miles de millones de años, situados en los polos norte y sur del satélite.

Mapa de la distribución del hielo de agua en el polo sur (izquierda) y polo norte (derecha)
Mapa de la distribución del hielo de agua en el polo sur (izquierda) y polo norte (derecha) – NASA

«Este estudio confirma que las zonas en sombra permanente de los polos lunares pueden conservar hielo de agua durante miles de millones de años», ha explicado a ABC Bernard Foing, científico de la Agencia Espacial Europea (ESA) y Director del Grupo Internacional de Exploración Lunar (ILEWG, en inglés). «Se habían hecho varias observaciones que lo indicaban, pero ahora se ha confirmado».

Como se puede comprobar perfectamente con la larga historia de descubrimientos del agua marciana, el conocimiento no avanza a zancadas, sino a pequeños pasos. «La ciencia es evolutiva», ha dicho Foing. «Primero se detectaron zonas de sombra permanente . Luego se encontró agua en estas zonas. Ahora por fin tenemos un mapa detallado de dónde está el agua».

En esta ocasion, los datos revelan que los depósitos de agua no se distribuyen del mismo modo en ambos polos. En el sur, el hielo está más concentrado en los cráteres, mientras que en el norte, está más disperso. Según el estudio, en comparación con otros pequeños mundos sin atmósfera, como Mercurio y Ceres, el hielo de la Luna es menos abundante y está más esparcido. La mejor forma de encontrarlo es sumergirse en el frío fondo de unos cráteres que alcanzan temperaturas de -163ºC, según esta investigación.

Para Clive R. Neal, geólogo y científico lunar de la universidad de Notre Dame (EE.UU.), este estudio «tiene implicaciones inmensas para aprovechar este hielo de agua». Tal como ha dicho a este periódico, «si, como se sospecha, la proporción de agua en este hielo es del 30 %, la extracción debería ser sencilla y podríamos pensar que se puede usar como una reserva. Esto es muy importante para sostener vida y para producir combustible en la Luna».

Investigaciones anteriores han mostrado que en la Luna hay 16.000 kilómetros cuadrados en sombra permanente. Ahí, Foing estima que podría haber un total de mil millones de toneladas de agua en forma de hielo. Y, ya no es ciencia ficción, desde hace años se baraja poder acceder a estas zonas para extraer agua y abastecer a astronautas o para producir oxígeno e hidrógeno como combustible de cohetes.

La conquista del satélite

Sin embargo, queda un largo camino por recorrer. «Aún necesitamos saber lo extensos que son esos depósitos, o a qué profundidad están», ha explicado Neal. También se desconoce su composición. Según él, para este cometido es indispensable enviar robots de exploración capaces de perforar el suelo. Después, «debemos averiguar si podemos usar los depósitos, extraerlos, refinarlos, transportarlos y almacenarlos».

Bernard Foing ha incidido en los interrogantes científicos que ha abierto este estudio. Por ejemplo, se desconoce si el agua llegó a su lugar gracias al impacto de cometas o por la interacción entre el viento solar y la superficie del satélite. La única forma de averiguarlo será explorar. Según este científico, en los próximos cinco años, en la Luna se fundará una «aldea robótica» con máquinas de exploración procedentes de varios países y empresas. En paralelo, se establecerá una estación espacial en la órbita con astronautas a bordo. Todo indica que la Luna volverá a fascinar a millones de personas.

Fuente ABC

 

Descubren agua de manera directa en Marte

En el polo sur de Marte, bajo kilómetro y medio de hielo, descansa un gran lago de agua salada de al menos 20 kilómetros de largo. La enorme reserva de agua acumulada en el lago subterráneo fue descubierta gracias al Radar Avanzado para la Investigación de la Ionosfera y del Subsuelo de Marte (MARSIS), instalado en la sonda Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA), según una investigación publicada en Science. El hallazgo fue presentado este miércoles por investigadores italianos en la sede de la Agencia Espacial Italiana (ASI).

Roberto Orosei, primer investigador de este estudio y responsable científico del radar, ha explicado que se han necesitado varios años para llegar a estas conclusiones, eliminando cualquier otra explicación posible hasta llegar a la conclusión de que se trataba de agua. Roberto Battiston, presidente de la Agencia Espacial Italiana, ha calificado el hallazgo como “el más importante de los últimos años”.

Hace 30 años, el astrónomo estadounidense Steve Clifford fue el primero en teorizar sobre la existencia de lagos de agua líquida bajo el hielo de los polos de Marte. El científico se basó en lo conocido sobre los casquetes polares terrestres, pero hasta ahora no se habían tenido vestigios suficientes para afirmar la existencia de estas reservas en el planeta rojo. El hallazgo se convierte en la primera detección de una gran masa de agua líquida en Marte, hecho que alimenta la esperanza de encontrar algún día un “deposito biológico”.

Entre mayo del año 2012 y finales del 2015, la sonda Mars Express sobrevoló una franja de terreno del polo sur de Marte (Planum Australe), de unos 200 kilómetros. Obteniendo 29 conjuntos de muestras del radar de la misma zona, se mapeó el área, desvelando la existencia de la reserva de agua.

El radar equipado en la sonda Mars Express envía señales de radio a la superficie del planeta. Parte de estas ondas rebotan en las distintas capas de terreno, entonces, dependiendo de la intensidad con la que regresan, se puede saber la composición del subsuelo. Durante esta exploración, el perfil que se dibujó resultó ser muy similar al de los grandes lagos de agua líquida encontrados bajo la Antártida y Groenlandia en la Tierra.

En la zona se alcanzan los 120 grados centígrados bajo cero pero bajo la superficie el agua se encuentra en estado líquido. Esto es posible gracias a la salinidad, que sumado a la presión que ejerce la capa de hielo (aumentando la temperatura hasta los menos 30 y los menos 70 grados centígrados), impide que se congele.

Vida bajo el hielo

Para realizar un estudio comparativo, los investigadores italianos escogieron el lago Vostok, el más grande de los casi 400 lagos subglaciales conocidos de la Antártida. Ubicado bajo la base rusa Vostok, a unos 3.748 metros de la superficie, se encuentra aislado de la atmósfera.

A diferencia del detectado en Marte, Vostok es un lago de agua dulce que no se congela debido a la presión que ejercen los casi cuatro kilómetros de hielo que lo separan de la superficie. En un principio se creyó que el lago era estéril pero en el año 2013, un equipo internacional de científicos halló más de 3.500 formas de vida microscópicas, entre las que predominan las bacterias.

Aunque, añade Orosei, poder encontrar alguna evidencia será difícil y se necesitarían muchos años pues se tendría que perforar. Para Orosei es un gran inicio para seguir analizando el planeta rojo gracias a la sonda Mars Express, lanzada en 2003 con el objetivo de estudiar la atmósfera marciana, su geología y para buscar rastros de agua.

La capa de hielo bloquea completamente la luz del sol y crea una enorme presión sobre el líquido. Vostok se encuentra en el lugar más frío de la Tierra, donde se registró una de las temperaturas más bajas del mundo -89.2ºC. La capa de hielo, que ha aislado la reserva de agua durante 15 millones de años, bloquea completamente la luz del sol.

“Es un paso más,sabíamos que la geología marciana era compleja y que existía agua en estado sólido, como las mezclas de hielo y tierra (permafrost). Descubrir agua líquida es significativo pero es un paso más para entender la evolución de Marte y cuales son sus similitudes y diferencias con la Tierra”, apunta David Barrado, investigador del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC), a este medio.

“Se necesita más investigación, mediciones in situ. Este es el objetivo de próximas misiones, tanto americanas como europeas, que llegarán al planeta en unos meses, como la misión InSight de la NASA, que cuenta con colaboración española”, subraya el científico. Esta misión porta una estación medioambiental (TWINS) cuya construcción, diseño y operación se dirige desde el Centro de Astrobiología. Se estima que aterrizará en Marte a finales de noviembre.

El Mundo

 

La imagen mas clara del centro de la Via Lactea

La presente fotografía, basada en observaciones realizadas con el radiotelescopio MeerKAT de Sudáfrica, muestra la imagen más clara hasta ahora realizada de las regiones centrales de nuestra galaxia. La imagen tomada del centro de la Vía Láctea (ubicado dentro del área blanca cerca del centro de la imagen),  corresponde a 2 grados por 1 grado de arco equivalente a aproximadamente 1,000 años luz por 500 años luz.

El esquema de color representa el brillo de las ondas de radio registradas por el telescopio (desde rojo para emisión débil a naranja y amarillo a blanco para las áreas más brillantes). Esta imagen muestra una gran cantidad de características nunca antes vistas, así como una imagen más clara de restos de supernova previamente conocidos, regiones de formación de estrellas y filamentos de radio.

Los 64 platos o antenas que conforman MeerKAT proporcionan 2.000 pares de antenas únicos, mucho más que cualquier otro telescopio comparable. Esta característica de diseño contribuye de manera única a la creación de imágenes de alta fidelidad de ondas de radio procedentes del cielo, como esta imagen jamás vista hasta ahora del centro de la Vía Láctea. También es ventajoso observar el centro de la galaxia desde Sudáfrica, donde pasa por encima y es visible durante casi 12 horas al día, a diferencia de las ubicaciones en el hemisferio norte.

Los radiotelescopios de matriz no miden grandes regiones o estructuras del cielo. Para ello se utilizan radios telescopios de plato único como ser  el de Green Bank, Arecibo, etc.

Descubren 12 nuevas lunas que orbitan Jupiter

Poco más de cuatro siglos después de que el científico italiano Galileo Galilei descubriera las cuatro primeras lunas de Júpiter, un equipo de astrónomos estadounidenses anuncia hoy el hallazgo de otros doce satélites girando alrededor del mayor planeta del sistema solar. Con las nuevas incorporaciones, Júpiter pasa a tener 79 lunas conocidas, más que cualquier otro planeta de nuestro vecindario.

“Hemos utilizado una cámara mejor que cualquier otra empleada antes. Esto nos ha permitido obtener imágenes más profundas y encontrar lunas más pequeñas”, explica el astrónomo Scott Sheppard, principal responsable del descubrimiento. Los nuevos satélites miden menos de tres kilómetros cada uno y son muy poco luminosos. Dos de ellos son más interiores y giran en el mismo sentido que la rotación de Júpiter. Otros nueve son exteriores y se mueven en la dirección opuesta. Y el duodécimo, de menos de un kilómetro, mezcla los dos tipos, con una órbita nunca vista en los satélites jovianos. Avanza en la dirección de las lunas interiores, pero al nivel de las exteriores, como un kamikaze. Es “un bicho raro”, en palabras de Sheppard, investigador del Instituto Carnegie, en Washington

Con las nuevas incorporaciones, Júpiter pasa a tener 79 lunas conocidas, frente a las cinco de Plutón o las dos de Marte

Según el astrónomo, esta situación inestable podría acabar con una colisión frontal que “reduciría los objetos a polvo”. A su juicio, esta bala perdida del espacio se pudo formar precisamente tras un choque de este tipo. Los autores del hallazgo han propuesto bautizar a este peculiar satélite con el nombre de Valetudo, como la bisnieta del dios Júpiter según la mitología romana.

Un satélite es simplemente un cuerpo celeste opaco que gira alrededor de un planeta. Mercurio y Venus no tienen ninguno conocido y la Tierra solo cuenta con la Luna, pero los satélites abundan en el resto del sistema solar: Marte posee dos; Plutón, cinco; Neptuno, 14; Urano, 27; y Saturno, 62. Júpiter, una descomunal bola de gas con más de mil veces la masa de la Tierra, es tan grande que controla a multitud de objetos con su gravedad. La mayor luna del planeta, Ganímedes, es más grande que Mercurio.

El astrónomo Scott Sheppard.

El astrónomo Scott Sheppard. Carnegie
 “No se puede descartar que en el futuro se descubran más objetos como estos alrededor de Júpiter o de otros planetas gigantes, ya que durante la evolución del sistema solar exterior ocurrieron muchas colisiones que destruyeron lunas de mayor tamaño y cuyos escombros originarían estos pequeños objetos orbitando”, opina la planetóloga Olga Prieto, del Centro de Astrobiología, en Madrid. “El sistema de Urano es un ejemplo de los resultados que provocan las colisiones: todo el sistema está tumbado, rotando en perpendicular a su órbita alrededor del Sol, y algunos de sus satélites, como Miranda, parecen neoformados a partir de pedazos de objetos anteriores”.

“Probablemente, hay muchas más lunas de Júpiter que podrán detectarse en el futuro con mejores telescopios y dedicados astrónomos”, coincide Scott Bolton, investigador principal de Juno, la sonda de la NASA que orbita Júpiter desde 2016. “Estas lunas eran difíciles de detectar debido a su distancia a Júpiter y a su tamaño, así que los astrónomos que las han descubierto merecen un gran reconocimiento por su excelente trabajo”, añade Bolton, que no ha participado en el hallazgo.

“La línea divisoria entre los fragmentos dignos de ser bautizados y las rocas anónimas es cuestión de gustos”, señala el astrónomo Steve Heathcote

El equipo de Sheppard detectó las nuevas lunas casi por casualidad, cuando los investigadores buscaban planetas más allá de Plutón, en los confines del sistema solar. Júpiter pasó entonces por delante de su objetivo. Las primeras observaciones se realizaron en la primavera de 2017 desde el Observatorio Interamericano del Cerro Tololo (Chile), el mismo que descubrió el 70% del universo.

“A pesar de lo que se ve en las películas, el sistema solar es muy grande y está casi vacío”, señala el astrónomo Steve Heathcote, director del observatorio chileno. “Estos nuevos satélites son pequeños —Valetudo mide menos de un kilómetro— y están muy lejos, así que apenas son visibles. Tienes que mirar en la dirección correcta, con una cámara muy sensible, para encontrarlos”, añade. El equipo de Scott Sheppard empleó la nueva Cámara de Energía Oscura instalada en el Telescopio Blanco del Cerro Tololo. Es un aparato capaz de tomar imágenes de 520 megapíxeles de resolución de un cuadrado del cielo con un lado equivalente a unas cuatro veces el diámetro aparente de la Luna, según detalla Heathcore. “Te permite inspeccionar una gran región del espacio con una gran sensibilidad”, subraya.

“Solo estamos viendo la punta de un iceberg muy grande”, sostiene el director del observatorio chileno. “Se cree que algunos de los satélites originales de Júpiter se dividieron en muchos pedazos más pequeños. Es probable que haya muchos fragmentos del tamaño de Valetudo o más pequeños que todavía no se hayan descubierto”, apunta. “La línea divisoria entre los fragmentos dignos de ser bautizados, con el nombre de una diosa romana nada menos, y las rocas anónimas restantes es, en cierto modo, cuestión de gustos”.

El País

Eclipse de Luna 27 de julio 2018

El 27 de julio se produce un eclipse de Luna que podrá apreciarse en parte de Asia, toda Europa y Africa. Para América, en especial Argentina, se verá como eclipse parcial y prenumbral.

En la Provincia de Mendoza, la Luna ya saldrá eclipsada a las 18:55hs sobre el horizonte este. Una pequeña parte de Luna estará oscurecida (color anaranjado rojizo) mientras se eleva sobre el cielo mendocino. A las 19:19 finalizará el eclipse parcial Umbral iniciando el Eclipse Penumbral, teniendo una región gris oscura y el resto gris clara. Ya a las 20:29 finalizará el prenumbral.

Horarios del Eclipse de Luna

inicio eclipse penumbral: 14:15 no visible inicio eclipse parcial: 15:24 no visible
inicio eclipse umbral: 16:30 no visible inicio eclipse total: 17:22 no visible
fin eclipse umbral: 18:13 no visible fin eclipse parcial: 19:19 visible (4° de altitud)
fin eclipse penumbral: 20:29 visible (19° altitud)

infografia

eclipse27072018

El próximo eclipse Lunar será el 21 de enero de 2019 en el cual se podrá apreciar por completo desde Mendoza.

El Firmamento
Declarado de Interés Provincial
Por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Mendoza
Res. 943 y 945

Dia del Asteroide

La Municipalidad de la Ciudad de Mendoza junto con El Firmamento organizan el Día Internacional del Asteroide, invitando tanto a grandes y chicos (sin importar la edad), a participar de la actividad a realizarse en el  Paseo Di Benedetto, Nave Cultural – Parque Central, sito en la calle Maza y España de la Ciudad de Mendoza.

Se realizará una función de Astronomía sobre Asteroides, dividida en varias secciones siendo la primera el conocimiento sobre asteorides, su concientización y las consecuencias de impactos sobre nuestro planeta. Sabremos sus dimensiones, composición y donde encontrarlos. En la segunda sección conoceremos los principales cráteres lunares producidos por impactos de asteroides; para ello se habilitará en la pantalla gigante imágenes en vivo de la superficie lunar tomadas por un telescopio ubicado en el predio. A su vez, los presentes podran acercarse y mirar a través de los equipos la superficie lunar.

Duración aprox. 2 hora.
Horario: 19hs.

Entrada libre y gratuita. No se requiere inscripción. Ingresarán por orden de llegada. Apelamos a la colaboración, trayendo útiles escolares o ropa en buen estado.

NO se suspende por mal tiempo

 

El Día del Asteroide es una campaña mundial de concientización donde personas de todo el mundo se reúnen para conocer los peligros que plantean los asteroides y lo que podemos hacer para proteger a nuestras familias, comunidades y generaciones futuras. Las Naciones Unidas declararon el 30 de junio como el Día del Asteroide. La fecha del día del asteroide conmemora el aniversario del impacto del asteroide de Tunguska sobre Siberia, Rusia, el 30 de junio de 1908. En todo el mundo, los acontecimientos organizados regionalmente se llevan a cabo el día del asteroide. Estos eventos van desde conciertos en vivo y eventos comunitarios, hasta conferencias y otros programas educativos, para sensibilizar al público sobre la necesidad de una mayor detección y mapeo de asteroides.

Los esperamos,

El Firmamento

 

Nuevo Satelite Argentino SAOCOM

Por Lucas Viano

En agosto, Argentina lanzará el Saocom 1A, desarrollado en Falda del Carmen, donde estará también la base de operaciones. Su enorme antena permitirá calcular la humedad del suelo.

Córdoba será gran protagonista en el acontecimiento tecnológico nacional del año: el lanzamiento del satélite Saocom 1A. El nombre es el acrónimo de Satélite Argentino de Observación Con Microondas.

La sede de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) de Falda del Carmen, localidad ubicada a 39 kilómetros de la Capital provincial, será la base de comando y control para esta misión que durará cinco años. Desde allí, se recibirá el primer contacto y se calibrará la antena del satélite durante los primeros seis meses en órbita.

Luego, el personal de Conae deberá aceitar todo para poder recibir las 225 “imágenes” diarias que transmitirá, para satisfacer 20 mil pedidos por mes.

“Son unos 30 gigabytes de datos por cada contacto que realiza con alguna antena, no sólo la de Córdoba. Esto es, unos 223 gigabytes por día y cinco petabytes en cinco años”, explicó Mauricio Lange, responsable de operaciones, que cuenta con 50 personas que trabajan en diferentes turnos.El Saocom 1A será un instrumento clave para analizar la humedad del suelo, una variable imprescindible para la principal actividad económica de Argentina: la agricultura.

Forma parte de una constelación de satélites integrada por su gemelo Saocom 1B (que se lanzará en 2019) y por cuatro satélites italianos. Orbitará a 659 kilómetros de altura y se trata de una mole de tres mil kilos, con una enorme antena de 10 metros de largo.

Ese es otro aporte cordobés. Mientras el cuerpo del satélite fue realizado por la empresa Invap, de Río Negro, la antena es industria cordobesa. Fue diseñada y construida en Falda del Carmen, en su mayoría por jóvenes ingenieros de las universidades locales.

“Es un equipo con un promedio de 35 años. La formación de estos recursos humanos es un plus que genera este tipo de proyectos de alta tecnología”, comentó Jonatan Santarelli, responsable de calidad del laboratorio de integración y ensayos de Conae.

La industria espacial requiere unos niveles de confiabilidad superiores a los de cualquier otro rubro. “Si se rompe, no podemos ir al espacio para repararlo”, explicó. Para este trabajo, hay unos 110 profesionales y técnicos en Falda del Carmen que ahora están construyendo la antena del Saocom 1B.

Su antena lo hace diferente a la mayoría de los satélites de observación de la Tierra que utilizan instrumentos ópticos. Las antenas de los Saocom podrán observar el suelo en días nublados y también durante la noche, porque son capaces de enviar una señal de microondas hasta la superficie. Esa onda rebota y es captada de nuevo por el satélite. La señal es capaz de penetrar en el suelo.

Desde Conae, aseguran que los Saocom van a tener un impacto económico importante en la agricultura argentina, porque permitirán ahorrar en la aplicación de fertilizantes y plaguicidas. También servirán para estimar los rendimientos de los cultivos y la predicción de plagas.

El lanzamiento está agendado para agosto desde la base Vandenberg (EE.UU.), en el cohete Falcon 9 de la empresa SpaceX. En los meses previos deberá superar pruebas en Ceatse, un espacio único en América latina. Allí, será sometido a exámenes que imitan el ambiente hostil del espacio y el lanzamiento: vibraciones, el poderoso ruido de los cohetes, vacío y cambios bruscos de temperatura.

“Por su complejidad, es el proyecto más importante encarado por el sistema científico tecnológico argentino. Es jugar en las ligas mayores junto con la Nasa y la Agencia Espacial Europea”, aseguró Fernando Hisas, jefe de proyectos de la Conae.

Como si ya estuviera entre las estrellas

Los exigentes ensayos ambientales en marcha.

Para asegurarse de que la estructura del satélite soportará la rigurosidad del lanzamiento y las duras condiciones a que se verá sometido en el espacio, el Saocom 1A es testeado de diferentes maneras en el Centro de Ensayos de Alta Tecnología (Ceatsa) de Bariloche.

En primer término, los técnicos van a reproducir las condiciones de vacío y temperatura que el aparato enfrentará cuando esté en órbita a 629 kilómetros de la Tierra.

Durante el ensayo ambiental en la cámara de termovacío, la plataforma del satélite y el panel van a ser expuestos a condiciones extremas.

Se le instalarán 466 termocuplas (que son sensores de temperatura) en la zona de su plataforma de servicios y otras 249 en el panel representativo de la antena. Todo ello cableado, para interconectar los equipos y poder recoger las reacciones durante las pruebas.

Derrame al sector privado

En Argentina hay una decena de empresas que trabajan en el rubro aeroespacial. En Córdoba, existe Ascentio en Río Cuarto y DTA en la Capital. Ascentio fue la responsable de desarrollar el software del Saocom para su operación desde Falda del Carmen.

En tanto, DTA diseñó y fabricó parte del equipo de soporte terreno y de la electrónica del satélite. Para ellos se requiere utilizar componentes de calidad aeroespacial que se ensamblan en una sala limpia, una especie de quirófano por sus medidas extremas de limpieza.

Edición Impresa
El texto original de este artículo fue publicado el 18/03/2018 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición pdf para leerlo igual que en el papel.

 

Por Lucas Viano @LucasViano

Diario La Voz

Charla y Presentacion Mars Society Argentina

El 14 de abril a las 17hs. se realizará en el Microcine de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, sito en la calle 9 de julio 500 de Ciudad, la charla sobre Mars Society y la experiencia vivida por el mendocino Gabriel Caballero (alumno de El Firmamento) quien, a través de un proyecto de su autoría fue seleccionado para presentarlo y ponerlo a prueba en MDRS sito en el Desierto de Utah – EEUU. También se llevará a cabo la Presentación y lanzamiento del proyecto The Mars Society Argentina.

The Mars Society (Sociedad de Marte) fue fundada en Boulder, Colorado, EE.UU en 1998 por 700 científicos e ingenieros de la NASA y otras organizaciones espaciales como así no científicos y personajes conocidos, todos ellos interesados en la exploración de Marte.

En la actualidad The Mars Society cuenta con aproximadamente 6.000 miembros en todo el mundo y se encuentra subdividida en varias filiales nacionales e internacionales (más de 50 países).

Temas a desarrollar:
  • Presentación de The Mars Society: introducción a las actividades realizadas por la organización y a miacercamiento a esta entidad.
  • Presentación de MDRS (estación de investigación del desierto marciano): explicación delas actividades que se realizan en este lugar, reglas a seguir, protocolos, administración,etc.
  • Relatar experiencia en la convocatoria 2017, preparaciones preliminares, armado delproyecto, obtención de financiamiento.
  • Narración de mi experiencia, tanto en el proyecto de 2016 como en la simulación yproyecto de 2017. Detallandolos 15 días que conviví allí con otros 5 jóvenes latinoamericanos.
  • Conclusiones y aspiraciones adquiridas luego de la experiencia vivida.
  • Comentario sobre las distintas cedes (capítulos) de The Mars Society alrededor del mundo.
  • Presentación y lanzamiento del proyecto The Mars Society Argentina. Motivaciones, planificación de actividades a futuro en colaboración con El Firmamento. Convocatoria al público a participar del proyecto, interesarse en el tema y participar de las futuras actividades.
  • Formulación de preguntas y debate.

Al finalizar se proyectará la película Misión a Marte protagonizada por Matt Damon.

  • Sinopsis: Durante una misión a Marte de la nave tripulada Ares III, una fuerte tormenta se desata, por lo que, tras haber dado por desaparecido y muerto al astronauta Mark Watney (Matt Damon), sus compañeros toman la decisión de irse; sin embargo, ha sobrevivido, pero está solo y con pocos recursos en el planeta. Con muy pocos medios, deberá recurrir a sus conocimientos, su sentido del humor y un gran instinto de supervivencia para lograr sobrevivir y comunicar a la Tierra que todavía está vivo, esperando que acudan en su rescate.
  • al finalizar, se hará un breve debate con los presentes.

Lugar: Microcine Municipalidad de la Ciudad de Mendoza
Horario: 17hs
Entrada: libre y gratuita

Agradecemos gentilmente a la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza por estar y apoyarnos en cada una de nuestras actividades de divulgación.

El Firmamento

Astronomo Amateur Argentino descubre y toma imagenes del Nacimiento de una Supernova

Gracias a las observaciones de Víctor Buso, un astrónomo amateur, dos especialistas del Conicet describieron el instante de una explosión estelar, un fenómeno que persiguen múltiples telescopios en el mundo. La investigación arroja nuevas pistas para comprender el universo.
Gustavo Buso en el observatorio que construyó en su casa de la ciudad de Rosario.

Gustavo Buso en el observatorio que construyó en su casa de la ciudad de Rosario. 


Imagen: Sebastián Granata

Durante el día, Víctor Buso es cerrajero, sin embargo, cuando el sol se esconde también es astrónomo amateur. Y no cualquiera, sino uno de los buenos. Construyó una cúpula con un pequeño observatorio en la terraza de su casa, en Rosario, y un telescopio que pone a prueba un par de ojos bien adiestrados. El 20 de septiembre de 2016 lo encontraba particularmente ansioso; había comprado una nueva cámara y quería estrenarla desde hace tiempo. De modo que aprovechó el cielo desnudo –casi prístino– de la ciudad y decidió tomar las primeras imágenes, con tanta suerte que captó la explosión de una supernova. Un fenómeno celeste que había permanecido esquivo a la fortuna de centenas de profesionales en todo el mundo. Se trataba de un nuevo objeto ubicado al sur de la galaxia “NGC 613” que llamaba la atención por su brillantez en aumento y que se aparecía en el cielo de manera repentina. ¿Por qué este hallazgo es tan importante? Porque para sorpresa de propios y extraños, probablemente, Buso sea el primer testigo de aquella fase precisa de surgimiento de una supernova.

“El objeto se hace visible y rápidamente aumenta su brillo a un ritmo nunca antes visto en este tipo de eventos. Esto es, precisamente, lo que predecían las simulaciones por computadora de explosiones estelares. Y es lo que venían buscando los astrónomos profesionales de todo el mundo durante años. Sólo con la frecuencia de observación de Buso, de varias imágenes por minuto, es posible estudiar esta brevísima fase de la evolución de la supernova”, describe Bersten, una de las expertas que se comunicó con Buso y analizó su hallazgo. Y luego completa, “se trata del momento exacto en que la onda expansiva de la explosión emerge de la superficie estelar, luego de recorrer supersónicamente el interior de la estrella. En ese instante se libera de manera violenta una enorme cantidad de luz, en una especie de flash espacial”.

En este sentido, que la supernova haya sido divisada por un astrónomo rosarino tiene valor por partida doble, ya que a diferencia de las grandes potencias científicas, Argentina no se destaca por la calidad en su instrumental tecnológico. Incluso, para observar ciertos acontecimientos astronómicos, muchos especialistas cruzan la cordillera, viajan a Chile y utilizan el telescopio “Gemini”. “Gracias a Víctor logramos colocar nuestra banderita en el mapa internacional de observaciones astronómicas. Es como el gol de Maradona a los ingleses”, indica Folatelli, otro de los autores del trabajo publicado en la prestigiosa revista Nature.

En casos excepcionales las supernovas pueden observarse a simple vista sin necesidad de utilizar ningún artefacto. Hasta este hallazgo, la última gran efeméride la constituía la SN 1987A que en febrero de aquel año estaba situada en la galaxia “Gran Nube de Magallanes”. Tuvo la particularidad de exhibir su brillo en el hemisferio sur y constituyó un hito astronómico muy importante. “El problema es que aunque exploten todo el tiempo y produzcan luces muy potentes en diferentes galaxias, no podemos anticipar dónde ni cuándo ocurrirá. La riqueza de este caso es que Víctor logró captar una de las primeras fases evolutivas de la estrella, período que los especialistas de todo el mundo estaban muy expectantes por poder visualizar”, comenta Bersten. Dicha fase se denomina “shock breakout”, se advierte como si fuera un flash muy intenso (flujo de fotones de luz) y se prolonga por muy poco tiempo (tan solo un puñado de horas). Para tener referencia, se estima que cada galaxia alberga una supernova por siglo, en efecto (si se tienen en cuenta otros factores como su chance de visualización) su observación equivale prácticamente a haber ganado la lotería cósmica.

“A pesar de que nuestros modelos numéricos predecían la existencia de ese flash de fotones, no contábamos con una evidencia empírica de observación. Este material invaluable nos permite analizar cómo es la estructura de la estrella al momento de la explosión”, afirma Folatelli. Y aquí se halla el nudo del asunto, pues conocer la estructura final de una estrella de alta masa, tal vez constituya uno de los interrogantes más importantes de la astrofísica actual. De hecho, comprender cómo es la vida de una estrella a partir de su muerte habilita a los especialistas a rearmar ese mapa celeste que configura el universo.

Los investigadores trabajan con simulaciones por computadoras que establecen modelos con capacidad predictiva. A partir de ecuaciones que expresan fenómenos físicos (como puede ser una explosión estelar), se contrasta con lo que más tarde ocurre en el campo, datos que pueden provenir de sus propias observaciones o bien del aporte externo, como el de Víctor. De esta manera, los aspectos teóricos y la investigación en terreno se retroalimenta en un proceso complejo de interrelación. “Esta fase que observó tiene la virtud de haber sido predicha en los modelos que teníamos desarrollados y nadie más había logrado comprobarlo. Incluso, varios centros alrededor del mundo que colocan su instrumental para barrer el cielo de manera constante no tuvieron la suerte de percibir el instante de la explosión”, explica Folatelli.

Del polvo venimos

Las estrellas nacen y mueren mediante un proceso evolutivo. Un enfoque biologicista que, más allá de su sesgo antropocéntrico, cuenta con la virtud de la didáctica: todo parece más simple cuando es explicado “a la Darwin”. En la antigüedad, el término “nova” servía para definir la aparición repentina de un objeto nuevo en el cielo. Más tarde, como los observadores divisaron otros cuerpos con un brillo más impresionante que los precedentes escogieron un término simple pero capaz de describir el fenómeno en toda su grandilocuencia. Así, se inclinaron por su variante obvia: “supernova”. Hoy en día, de manera más ajustada, la denominación ilustra la muerte violenta de algunas estrellas que, a mayor masividad (son consideradas “masivas” aquellas que tienen al menos 10 veces la masa del sol) menos viven. De este modo, mientras que nuestra estrella favorita estará colgada del universo por unos 10 mil millones de años, cualquiera más imponente lo hará por bastante menos tiempo, tal vez, por unos 10 millones de años.

Durante su evolución, las estrellas se encuentran en un estado de equilibrio, ya que logran contrarrestar la presión de la energía producida en su núcleo con la atracción gravitatoria. Este balance es clave al impedir que las esferas luminosas colapsen en cualquier instante. Desde aquí, su brillo surge como producto de las reacciones nucleares que convierten sus elementos livianos (como el hidrógeno) en pesados (como el helio o el carbono). Ahora bien, “cuanto más masivas, mayor será su posibilidad de quemar los distintos elementos. El límite está, para algunas estrellas, en el hierro, ya que cuando alcanza esa fase ya no cuenta con posibilidades de estabilizarse”, señala Bersten.

Cuando la especialista menciona “elementos” se refiere a los mismos que conforman la tabla periódica que utilizan los adolescentes para aprender química en el secundario. En efecto, se cree que son generados en los núcleos de las estrellas, que se expandieron al medio circunestelar gracias a la explosión de las supernovas. “Para que la Tierra posea la composición química que hoy conocemos (carbono, oxígeno, etc.) se produjeron muchas supernovas, encargadas de facilitar el acceso a la cantidad de metales existentes. En sus inicios, el universo no contaba con ningún elemento pesado”, apunta Bersten. De hecho, “esta hipótesis acuerda con esa famosa idea que propone que todo lo que compone a los organismos vivos –entre ellos, a los seres humanos– proviene del polvo de las estrellas”, concluye Folatelli.

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