El mar de la Tierra es el mismo que se encontro en el Asteroide Itokawa

Las teorías más aceptadas sugieren que hace 3.900 millones de años la Tierra sufrió un intenso bombardeo de asteroides o cometas. Solo 400 millones de años después, un suspiro en términos geológicos, aparecieron los primeros seres vivos. Los ingredientes básicos para la vida, en particular grandes cantidades de agua, pero también nitrógeno, carbono y otros materiales orgánicos, habrían viajado a bordo de un tipo de meteoritos conocidos como condritas carbonáceas.

Imagen del asteroide Itokawa
Imagen del asteroide Itokawa JAXA

Para llegar a estas conclusiones sobre sucesos tan remotos, los científicos han ido acumulando pruebas repartidas por todo el cosmos, como las similitudes entre la atmósfera de nuestro planeta y Titán, la lejana luna de Saturno donde los mares son de metano. Pero para completar la historia sobre esta etapa fundamental de la historia de la vida terrestre, faltaba información recogida in situ. Esa información se obtuvo hace ya 14 años, en el asteroide Itokawa, pero ha llevado tiempo saber que estaba ahí.

El viaje de exploración, que como muchos proyectos de este tipo es una máquina del tiempo, comenzó en 2003 cuando la agencia espacial japonesa (JAXA) lanzó la sonda Hayabusa, una misión que rozó el desastre en varias ocasiones. Llegó a Itokawa en 2005 y se posó en su superficie en dos ocasiones para tomar muestras de su suelo. Después, volvió a despegar para retornar a la Tierra con su valiosa carga.

En su momento, el polvo recogido por Hayabusa permitió confirmar que Itokawa era un asteroide de tipo S, la principal fuente de los meteoritos que llegan con mayor frecuencia a la Tierra. Ahora, en un estudio publicado recientemente en la revista Science Advances, Ziliang Jin y Maitrayee Bose, dos investigadores de la Universidad Estatal de Arizona (EE UU), han utilizado unas pocas partículas de las recogidas por Hayabusa para concluir que Itokawa y los asteroides de su categoría contienen grandes cantidades de agua. Según ellos, la mitad del agua de los océanos de la Tierra llegó en este tipo de objetos celestes hace miles de millones de años.

La misión de Hayabusa pretendía analizar el asteroide porque se cree que estos objetos son restos sueltos que quedaron de la formación del sistema solar. De alguna manera, son fósiles de aquel tiempo primigenio y pueden ayudar a entender cómo era nuestro entorno hace miles de millones de años. Pese a su aspecto de roca desértica, la información extraída de su superficie indica que contienen más agua que la habitual para los cuerpos que orbitan en la parte interior de nuestro sistema planetario.

Las muestras analizadas tenían un grosor menor que la mitad de un cabello humano

La tarea de Jin y Bose requirió una precisión extrema. JAXA solo les proporcionó cinco muestras diminutas, de un tamaño menor que la mitad de un cabello humano. Para analizarlas, emplearon un tipo de espectrómetro de masas nanométrico que permite analizar la composición de granos minúsculos de mineral con mucha sensibilidad. En un comunicado de su institución, Jin afirmaba que “aunque las muestras se recogieron de la superficie, no sabemos dónde se encontraban en el objeto original [Itokawa se desprendió de un asteroide de mayor tamaño], pero nuestra mejor estimación es que estaba enterrado a 100 metros de profundidad. Ahora, el asteroide, que orbita entre la Tierra y Marte dando una vuelta al Sol cada 18 meses, tiene un diámetro de algo más de 300 metros y una longitud de 500.

La presencia de agua en el sistema solar se ha ido confirmando con observaciones a través de telescopios y con la recogida de muestras por parte de sondas en los últimos años. La Luna o Marte albergan grandes cantidades de agua, principalmente en forma de hielo, pero también líquida. La primera vez que se encontró agua en un asteroide fue en 2010, cuando un equipo de investigadores empleando el Telescopio Infrarrojo de la NASA en Hawaii identificó señales de hielo y material orgánico. En diciembre del año pasado, la misión OSIRIS-REx halló minerales hidratados en el asteroide Bennu y el consenso científico indica que el agua es común en este tipo de objetos.

Lo más llamativo del agua encontrada en Itokawa es que su marca isotópica es idéntica a la de la Tierra, un indicio más de que nuestros océanos pudieron nutrirse del bombardeo de asteroides ricos en el líquido esencial para la vida.

Se lanzara la Primer Nave Espacial a Vela Solar

A 23 años del fallecimiento de Carl Sagan, el concepto de una nave impulsada por partículas de luz, ideado por el célebre divulgador científico, será lanzado al espacio el 22 de junio a bordo de un cohete Falcon Heavy de Space X. Se trata de LightSail 2, un satélite del tipo CubeSat, del tamaño de una barra de pan, de 5 kilogramos. Entre sus objetivos, se cuenta recoger datos científicos y mejorar el control de la «vela solar», pero también detectar las tormentas geomagnéticas en el Sol. Si la misión llega a tener éxito se convertirá en la primera nave espacial en dejar la Tierra utilizando la luz solar.

En este caso, no se trata de los rutilantes viajes espaciales de alto impacto, financiado por consorcios internacionales, sino de una travesía lenta y económica, a cargo de The Planetary Society. La LightSail 2 está diseñada para recibir el suave empuje de los fotones e iones pesados en sus velas, de una manera similar a cómo las embarcaciones terrestres utilizan el poder del viento para desplazarse.

LightSail 2 será colocado en órbita, durante el séptimo día de travesía del Falcon Heavy, por el Prox-1.

LightSail 2 será colocado en órbita, durante el séptimo día de travesía del Falcon Heavy, por el Prox-1. Newsletters Clarín

Este proyecto pretende demostrar que la navegación solar es factible como método de propulsión para pequeños satélites. Y si las pruebas resultan exitosas, en los próximos años, se podrían programar naves de exploración con destino a Marte o Saturno, en misiones de larga duración, ya que la fuente de energía resulta inagotable para estos módulos.

«Hace cuarenta años, mi profesor Carl Sagan compartió su sueño de utilizar una nave con velas solares para explorar el cosmos. Miles de personas de todo el mundo se unieron y apoyaron esta idea. No podríamos haberlo hecho sin ellos. Carl Sagan y sus colegas Bruce Murray y Louis Friedman, crearon nuestra organización para capacitar a las personas en todas partes y avanzar en la ciencia espacial», indicó el divulgador y CEO de Planetary Society, Bill Nye.

La ventaja de la embarcación solar es que nunca se queda sin combustible y aunque la aceleración de la luz es pequeña -de 1 a 10 kiloelectronvoltios (keV)- es siempre constante. A diferencia de las naves espaciales con cohetes químicos que van quemando su propelente por etapas y se deslizan el resto del tiempo, las velas solares nunca dejan de acelerar, logrando velocidades más estables.

Una vez que LightSail 2 haya alcanzado su órbita de 720 kilómetros de altura, donde la aceleración de la luz solar supera el arrastre atmosférico, desplegará sus cuatro velas reflectivas. Esta estructura tiene un área combinada de 32 metros cuadrados y 4,5 micrones de grosor, la cuarta parte del espesor de una bolsa de residuos. Están confeccionadas con un poliéster llamado Mylar.

ültimas pruebas en el LightSail 2

ültimas pruebas en el LightSail 2

Esta misión tiene mucho de física experimental y uno de sus grandes desafíos será mantener al artefacto navegando muy cerca de la atmósfera de la Tierra mediante las partículas del viento solar, que tienen una energía relativamente baja que las vuelve fáciles de controlar.

El satélite viajará al espacio a bordo del Programa de Pruebas Espaciales del Departamento de Defensa (STP-2), que enviará 24 naves a 3 órbitas diferentes. “LightSail es técnicamente maravilloso, pero es sorprendentemente romántico. Nosotros navegaremos sobre los rayos del sol”, apuntó Nye.

Para mantener estable a este satélite cúbico, hay tres varillas electromagnéticas que interactúan con el campo magnético de la Tierra. Y para medir el efecto de los rayos solares, la base cuenta con láseres que permiten cuantificar la cantidad de energía que procesan las velas.

El LightSail 2 será colocado en órbita durante el séptimo día de travesía por el Prox-1, un dispositivo asociado de 61 centímetros, diseñado originalmente por el Instituto de Tecnología de Georgia (EE.UU) para realizar operaciones de encuentro cercano con otras naves espaciales.

Para remontarse de la órbita terrestre necesitará una mayor velocidad. Esto lo conseguirá orientando la vela de tal manera que capte una mayor cantidad de partículas de luz. Para moderar la marcha bastará con alinear su vela en la dirección contraria a los fotones.

Otro de los ensayos consistirá en conocer cuál es la aceleración que podrá lograr en el espacio. Con los dispositivos en órbita, la meta es comprobar cuánta propulsión necesitan para alejarse del campo magnético de la Tierra y empezar exploraciones en el espacio profundo.

El primer intento de enviar un vehículo propulsado por una vela solar salió al espacio en 2005. En aquella ocasión los resultados no fueron los esperados. El “Cosmos 1” no alcanzó la órbita que tenía definida. El cohete en que despegaría tuvo una falla y pasaron algunos años para un nuevo intento.

Para mantener estable a este satélite cúbico, dispone de tres varillas electromagnéticas que interactúan con el campo magnético de la Tierra

Para mantener estable a este satélite cúbico, dispone de tres varillas electromagnéticas que interactúan con el campo magnético de la Tierra

El siguiente en usar un sistema de vela solar será el NEA Scout de la NASA, que será lanzado a la Luna a bordo del primer vuelo del cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) y utilizará una vela solar. Esta misión de reconocimiento robótico, que todavía no tiene fecha, se desplegará para volar y devolver datos de un asteroide que está cercano a la Tierra.

Fuente PS

Se descubre que las estrellas gigantes azules poseen brillos parpadeantes

Las supergigantes azules viven rápido y mueren jóvenes. Esto los hace raros y difíciles de estudiar. Antes de que se inventaran los telescopios espaciales, se habían observado pocas supergigantes azules, por lo que nuestro conocimiento de estas estrellas era limitado. Utilizando datos recientes del telescopio espacial de la NASA, un equipo internacional liderado por KU Leuven estudió los sonidos que se originan dentro de estas estrellas y descubrió que casi todas las supergigantes azules «titilan» debido a las ondas en su superficie.
Una instantánea de una simulación hidrodinámica del interior de una estrella tres veces más masiva que nuestro Sol, muestra las ondas generadas por la convección del núcleo turbulento y se propaga por el interior de la estrella.

Desde los albores de la humanidad, las estrellas en el cielo nocturno han capturado nuestra imaginación. Los nuevos telescopios espaciales permiten a los astrónomos «ver» las ondas que se originan en el interior profundo de las estrellas. Esto hace posible estudiar estas estrellas usando astrosismología, una técnica similar a cómo los sismólogos usan los terremotos para estudiar el interior de la Tierra.

Las estrellas tienen diferentes formas, tamaños y colores. Algunas estrellas son similares a nuestro Sol y viven con calma durante miles de millones de años. Las estrellas más masivas, aquellas que nacen con diez veces o más la masa del Sol, viven vidas más cortas y activas antes de explotar y expulsar su material al espacio en lo que se llama una supernova. Las supergigantes azules pertenecen a este grupo. Antes de que exploten, son las fábricas de metales del universo, ya que estas estrellas producen la mayoría de los elementos químicos más allá del helio en la Tabla Periódica de Elementos.

Por primera vez, los investigadores han podido «ver» debajo de la superficie opaca de las supergigantes azules. «El descubrimiento de las olas en tantas estrellas azules supergigantes fue un grito de eureka», dice el investigador postdoctoral Dominic Bowman, que es el autor correspondiente para este estudio: «El parpadeo de estas estrellas había estado allí todo el tiempo, solo tuvimos que esperar a los modernos telescopios espaciales para poder observarlos. Es como si estas estrellas hubieran estado actuando todo el tiempo, pero solo ahora pudimos abrir sus puertas y descubrir sus secretos»

    Ahora estamos entrando en una edad de oro de astrosismología de estrellas masivas calientes gracias a los modernos telescopios espaciales.

«Antes de los telescopios espaciales Kepler / K2 y TESS de la NASA, se conocían pocas supergigantes azules que variaban en brillo», dice Bowman (KU Leuven). «Hasta ahora, no habíamos visto estas ondas que brillaban y centelleaban en la superficie de las supergigantes azules. . Necesitas poder mirar el brillo de una estrella individual por un tiempo suficiente con un detector muy sensible antes de hacer un mapa de cómo cambia con el tiempo «.

El descubrimiento de estas ondas en supergigantes azules nos permite estudiar a los progenitores de las supernovas desde una perspectiva novedosa», concluye Bowman.

Esta investigación fue financiada por el Consejo Europeo de Investigación (ERC) en el marco del programa Horizonte 2020 (acuerdo de subvención número 670519: MAMSIE).

El martes 7 de mayo de 2019, Dominic Bowman será uno de los oradores en el lanzamiento de Pint of Science Belgium, patrocinado por ERC. Más información sobre el evento de mañana está disponible aquí.

Se descubre un tercer planeta en Kepler-47

Un equipo de astrónomos ha descubierto un tercer planeta en el sistema de Kepler-47, hecho que lo convierte en el más interesante con estrellas binarias. El nuevo planeta, de tamaño intermedio entre Saturno y Neptuno, están en órbita entre dos planetas ya conocidos con anterioridad.

Con sus tres mundos en órbita alrededor de dos soles, Kepler-47 es el único sistema circumbinario con múltiples planetas del que se tiene noticia.

Con el descubrimiento del planeta nuevo, los investigadores han conseguido conocer mejor el sistema. Por ejemplo, saben ahora que los planetas de este sistema circumbinario tienen una densidad muy baja, inferior a la de Saturno, el planeta con menor densidad del Sistema Solar.

Los planetas poseen temperaturas bastante moderadas. La temperatura de equilibrio de Kepler-47d es aproximadamente de 10ºC, mientras que la de Kepler-47c es de 32 ºC. El planeta más interior, y también el más pequeño, está mucho más caliente, con temperatura de equilibrio de 169ºC.

Primer imagen de un Agujero Negro

Por Daniel Marin

Hasta ahora los habíamos detectado de forma indirecta en varias longitudes de onda del espectro electromagnético. Incluso hemos llegado a detectarlos a través de las ondas gravitacionales que se producen cuando dos de ellos se fusionan. Pero nunca habíamos visto uno directamente. Hasta hoy. El 10 de abril de 2019 pasará a la historia como el día en el que la humanidad contempló un agujero negro por primera vez. El proyecto EHT (Event Horizon Telescope) ha revelado la primera imagen del agujero negro supermasivo del centro de la galaxia M87. Y no es cualquier agujero negro. Es, ni más ni menos, el más masivo que se conoce. Contempla a la bestia en todo su esplendor:

El agujero negro de M87, o M87* (Event Horizon Telescope).

La imagen por sí sola no es especialmente impactante, hasta que uno comprende que estamos contemplando un monstruo de 6500 millones de masas solares (!) situado en el centro de una galaxia elíptica gigante a 55 millones de años luz. Es un agujero negro tan grande que dentro de él cabrían todos los planetas del sistema solar. A-lu-ci-nan-te. Maravilloso, por supuesto, ¿pero qué estamos contemplando exactamente? Sin una escala de referencia es difícil hacerse una idea de las dimensiones del objeto. Tampoco ayuda que en nuestra experiencia cotidiana no nos topemos con agujeros negros ni con los efectos extremos de la distorsión del espacio-tiempo descritos por las ecuaciones de la relatividad general de Einstein. Lo primero que debemos tener en cuenta es que no se trata de una imagen en luz visible. Eso es simplemente imposible porque no disponemos de telescopios ópticos con la resolución suficiente para ver un objeto tan pequeño a tanta distancia.

Red VLBI de radiotelescopios usada en el proyecto (Event Horizon Telescope).

La imagen ha sido obtenida por una red de radiotelescopios repartidos por el mundo usando la técnica de interferometría de muy larga base (VLBI). Esta técnica combina distintos radiotelescopios de tal forma que se consigue crear una antena con un tamaño equivalente al del planeta Tierra capaz de alcanzar la increíble resolución de 20 millonésimas de segundo de arco. En las semanas previas al descubrimiento se ha generado un debate, en mi opinión un tanto absurdo, sobre si se trata de una imagen «real» o no. Si por «real» entendemos «en luz visible», obviamente no lo es. No estamos viendo el agujero negro de M87 como vieron Gargantúa con sus ojos los protagonistas de la película Interstellar, sino en la longitud de onda de 1,3 milímetros (228 GHz), o sea, en longitudes de onda de radio. Pero hoy en día estamos acostumbrados a contemplar imágenes de objetos astronómicos tomadas en otras regiones del espectro de forma rutinaria y nadie piensa que se trata de imágenes «irreales». Sí, para obtener esta imagen de M87 se han tenido que calibrar y procesar cuidadosamente los ingentes datos obtenidos por distintos radiotelescopios, pero no por ello es una imagen «inventada». Cualquier imagen obtenida en rayos X o infrarrojo lejano —o, ya que estamos, incluso en el visible— también requiere de un procesado intenso.

Región del espectro observada por el EHT, en este caso para Sgr A* (Event Horizon Telescope).

Polémicas estériles aparte, la imagen de M87*, como se denomina al agujero negro (se lee «M87 estrella»), se ha obtenido combinando las observaciones realizadas los días 5, 6, 10 y 11 de abril de 2017 por los ocho radiotelescopios de la participación EHT —nacida en 2014, como la película Interstellar (¿casualidad?, no lo creo)—, entre los que se encuentra la antena del treinta metros del IRAM (Institut de RadioAstronomie Millimétrique) situada en el Pico Veleta (España). La época del año para la observación fue elegida de tal forma que hubiese buen tiempo en todos los observatorios. Además de M87* también se observó Sagitario A*, o sea, el agujero negro del centro de nuestra Galaxia, de tan «solo» cuatro millones de masas solares. El procesado de la enorme cantidad de datos (5 petabytes) ha tenido lugar en el Instituto Max Planck Institute de Radioastronomía de Alemania y en el observatorio Haystack del MIT (Massachusetts Institute of Technology) de EEUU.

La imagen obtenida es consistente con lo que predecían los modelos basados en la relatividad general. Por lo tanto, una vez más la teoría de Einstein sale reforzada de la enésima prueba a la que ha sido sometida. Los que esperaban encontrar indicios de nueva física tendrán que esperar a otra oportunidad. No obstante, en base a esta imagen no se pueden descartar otros modelos modificados de la gravedad que permiten objetos muy compactos que no son exactamente agujeros negros. En ese sentido, la detección de ondas gravitacionales es una prueba mucho más contundente de la validez de la relatividad general que esta imagen.

M87* observado en cuatro días diferentes (Event Horizon Telescope).
Predicción de la imagen del agujero negro de M87. Como vemos, es muy parecida a la obtenida finalmente (Event Horizon Telescope).

Pero volvamos a la imagen, ¿qué es exactamente lo que vemos? Está claro que el agujero negro es el círculo negro dentro del anillo de luz (o, mejor, dicho, de emisión sincrotrón en radio). Un agujero negro es, por naturaleza, totalmente oscuro, pero tiene un límite bien definido: el famoso horizonte de sucesos. Este horizonte —que no es una frontera sólida, pero sí es un límite unidireccional (solo se puede entrar, pero no salir)— es proporcional a la masa del agujero negro y su tamaño se conoce como radio de Schwarzschild, ya que es una solución a la métrica del mismo nombre. Esta métrica solo es válida para los agujeros estacionarios y sin carga eléctrica, pero si el agujero negro rota y tiene carga debemos usar la métrica de Kerr-Newman. Puesto que los agujeros negros reales como M87* giran sobre su eje, pero no pueden tener una carga eléctrica muy intensa (la materia que cae en ellos es principalmente neutra), la métrica de Kerr basta para describir un agujero negro. En cualquier caso, el radio de Schwarzschild sigue siendo una aproximación válida para un agujero negro visto a 55 millones de años luz.

Partes de un agujero negro supermasivo (ESO).

Por lo tanto, uno podría pensar que el círculo negro se corresponde con el horizonte de sucesos y el anillo brillante con el disco de acreción de materia alrededor del mismo. Pero, como siempre que hablamos de relatividad general, la realidad es un poco más compleja. Primero, hay que tener en cuenta que el radio del círculo negro es realmente 2,6 veces el del horizonte de sucesos, ya que el agujero negro distorsiona el espacio-tiempo a su alrededor y la luz se curva creando este efecto (tengamos en cuenta que este monstruo de 6500 millones de masas solares tiene un radio de Schwarzschild de cerca de 19000 millones de kilómetros, o sea, unas 130 Unidades Astronómicas). Por eso se puede decir de forma más correcta que lo que vemos es la «sombra del agujero negro», un efecto predicho por James Bardeen en 1973. Además, la sombra está rodeada por un anillo de luz debido al mismo efecto. Por otro lado, el borde interior del disco de acreción no está en contacto con el agujero negro, ya que la relatividad general impide la presencia de órbitas estables a una distancia inferior a tres radios del horizonte de sucesos. Este borde interior se denomina órbita interna estable (ISCO) y a esta distancia es prácticamente indistinguible del límite de la «sombra» del agujero negro predicha por Bardeen. En todo caso, el anillo de luz se supone que es más brillante que el borde del disco de acreción.

La «sombra» de un agujero negro estacionario según la relatividad general (Event Horizon Telescope).
Recreación del camino que sigue la luz (geodésicas) alrededor de un agujero negro, lo que explica el tamaño de su «sombra»  (Nicolle R. Fuller/NSF).

Viendo la imagen da la impresión de que estamos viendo el disco de acreción en dirección perpendicular a la línea de visión, pero no es necesariamente así. La distorsión del espacio-tiempo alrededor del agujero negro es tan intensa que podemos ver toda la superficie del disco, en ambas caras, independientemente de la inclinación del mismo, un efecto que aparece magníficamente representado —aunque de forma simplificada— en Interstellar. Igualmente, la diferencia de brillo en el disco de acreción se explica por la relatividad general, que predice este efecto siempre que la materia esté girando rápidamente alrededor del agujero negro, como parece ser el caso (el brillo aumenta si la materia se mueve hacia el observador). Analizando la imagen los investigadores han concluido además que el agujero negro gira en sentido horario. Pero, por ahora, no se ha podido medir la velocidad de rotación del agujero ni la inclinación del disco de acreción.

Simulación de cómo se vería el disco de acreción de un agujero negro de cerca creada para la película Interstellar (Warner).

La obtención de la primera imagen de un agujero negro es un hecho histórico y de una enorme relevancia científica, aunque no sea un suceso tan importante como el descubrimiento de ondas gravitacionales. Ahora podemos analizar el horizonte de sucesos de un agujero negro directamente en el espectro electromagnético y no solo mediante ondas gravitacionales. Los próximos pasos de la iniciativa EHT son, a corto plazo, estudiar la variabilidad del disco de acreción de M87* y su relación con los potentísimos chorros que salen del mismo. A más largo plazo, el objetivo es producir una imagen semejante del agujero negro de la Vía Láctea, Sagitario A*. Aunque pueda parecer contraintuitivo, obtener una imagen de nuestro agujero negro es más difícil pese a estar mucho más cerca, principalmente debido a que, al ser más pequeño, la materia del disco de acreción se mueve mucho más rápido, complicando sobremanera la reducción de datos porque el brillo varía en cuestión de minutos y no de días. Pero eso es el futuro. Por el momento, disfrutemos de este magnífico logro de nuestra especie.

Referencias:

  • https://iopscience.iop.org/journal/2041-8205
  • https://www.eso.org/public/news/eso1907/

Daniel Marín es astrofísico de formación y divulgador científico de pasión. Ha recibido el Premio Bitácoras 2012 y el Premio 20Blogs 2015 al mejor blog en la categoría de ciencia, así como el Premio Naukas 2013 al mejor blog de divulgación científica. Colaborador de la revista Astronomía, es miembro de la AAGC (Agrupación Astronómica de Gran Canaria) y Mars Society España. Su blog danielmarin.naukas.com.

La NASA toma cartas en la prevensión de futuros impactos de asteroides.

Tan difícil como detectar un trozo de carbón en el cielo nocturno. Así es como Amy Mainzer, investigadora de la NASA, califica la tarea de localizar asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra y cercanos. Ella es la encargada de la misión de caza de estas rocas espaciales y la principal responsable de un estudio presentado en la reunión anual de la American Physical Society en el que se detalla una nueva estrategia para defender nuestro planeta de la constante amenaza. La clave: el calor que desprenden.

«Si encontramos un objeto celeste a solo unos días del impacto, limita enormemente nuestras opciones, por lo que nos hemos centrado en encontrar objetos próximos a la Tierra cuando están más lejos, brindando la máxima cantidad de tiempo y abriendo una mayor gama de posibilidades de mitigación», afirmó durante la reunión Mainzer, quien puntualizó que «los objetos próximos a la Tierra (NEO, en inglés) son intrínsecamente débiles porque en su mayoría son realmente pequeños y están muy lejos de nosotros en el espacio», argumentó.

Asimismo, algunos de esos cuerpos celestes «son tan oscuros como el tóner de la impresora», en palabras de Mainzer, quien agregó que «tratar de detectarlos contra el negro del espacio es muy difícil».

Luz infrarroja en vez de visible

Por ello, en lugar de utilizar la luz visible para percibir esos cuerpos, el equipo de Mainzer ha aprovechado una característica particular de los NEO, su calor. Los asteroides y los cometas son calentados por el Sol y, por lo tanto, brillan intensamente en las longitudes de onda térmica, lo que hace que sean más fáciles de detectar con el telescopio de exploración por infrarrojos de campo amplio de objetos cercanos a la Tierra (NEOWISE). «Con la misión NEOWISE podemos detectar objetos independientemente del color de su superficie y usarlos para medir sus tamaños y otras propiedades», explicó Mainzer.

El descubrimiento de las propiedades de la superficie de los NEO proporciona a Mainzer y sus colegas una idea del tamaño de los objetos. Y no solo eso, también sobre su composición, lo que es crítico para el desarrollo de una estrategia defensiva contra un NEO que amenaza la Tierra.

Mainzer explicó que, por ejemplo, una estrategia defensiva es «empujar» físicamente un NEO lejos de una trayectoria de impacto en la Tierra, aunque para calcular la energía requerida para ese «empujón» son necesarios los detalles de la masa de NEO y, por lo tanto, su tamaño y composición. Justo los detalles que puede aportar esta estrategia.

Los investigadores han propuesto a la NASA la creación de un nuevo telescopio para hacer un trabajo «mucho más completo para localizar las ubicaciones de los asteroides y medir sus tamaños» con el fin de proteger el planeta Tierra.

Fuente ABC

Se descubren restos fosiles de la gran extinsion de Dinosaurios

Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Kansas acaba de hacer público el hallazgo de un yacimiento excepcional. Por primera vez, en efecto, se han encontrado víctimas directas del impacto que hace 66 millones de años acabó con la vida de los dinosaurios y del 75% de todas las especies vivas de la Tierra. Los animales de ese yacimiento murieron, todos, durante las primeras horas de la catástrofe.

El estudio, que acaba de aparecer en Proceedings of the National Academy of Sciences ofrece, pues, una «instantánea» detallada de los terribles momentos que siguieron al impacto de Chicxulub, el más destructivo, que sepamos, de cuantos se hayan producido en nuestro planeta.

Cuentas de vidrio
Cuentas de vidrio

El lugar se llama Tanis, y se encuentra en la formación montañosa de Hell Creek, en Dakota del Norte. Allí, los paleontólogos hallaron una gran cantidad de fósiles de peces y otros animales exquisitamente conservados. Criaturas que vivían en y alrededor de un río profundamente cincelado en el paisaje y conectado directamente con un antiguo mar interior que quedó destruido de inmediato tras la caída del asteroide.

El principio del fin fue un violento temblor que levantó olas gigantes en las aguas de ese mar hoy desaparecido. Inmediatamente después, millones de pequeñas cuentas de vidrio incandescente, cristalizadas por el tremendo calor de la colisión, empezaron a caer desde el cielo. La lluvia de cristales fue tan intensa que incendió de golpe gran parte de la vegetación en tierra. En el agua, los peces luchaban por respirar mientras esas «perlas mortales» obstruían sus branquias.

Un muro de agua de 10 metros

El agitado mar se convirtió en un muro de agua de más de diez metros de altura que avanzó rápidamente hacia la desembocadura fluvial, arrojando a millares de peces de agua dulce hacia un banco de arena e invirtiendo temporalmente el flujo del rio. Atrapados por el agua en retroceso, los peces y otros animales fueron, literalmente, acribillados por cuentas de vidrio de hasta 5 mm de diámetro. Muchos quedaron enterrados en el barro. El diluvio de rocas, arena y perlas de vidrio continuó, por lo menos, durante 20 minutos.

Justo después, una segunda y gigantesca ola inundó la costa y cubrió a las víctimas con grava y sedimentos, sellándolos y preservándolos durante 66 millones de años. En este cementerio fosilizado y único, los peces se amontonan uno encima de otro y se mezclan con troncos de árboles quemados, ramas de coníferas, mamíferos muertos, huesos de dinosaurios, insectos, la carcasa parcial de un Triceratops, microorganismos marinos y amonitas. Y todo ello fue encontrado por el paleontólogo Robert DePalma, y pacientemente desenterrado tras seis largos años de trabajo.

«Se trata del primer conjunto masivo de organismos muertos asociados al límite KT -asegura DePalma-. En ninguna otra sección del límite KT en la Tierra (la frontera geológica que marca la gran extinción sucedida entre el Cretácico y el Terciario, o Paleógeno) es posible encontrar una colección de este tipo, que consiste en un gran número de especies diferentes y con ejemplares que representan diferentes edades y etapas de la vida de los organismos. Y todos ellos murieron al mismo tiempo, el mismo día«.

Un museo del Cretácico en metro y medio

En palabras de Mark Richards, investigador de la Universidad de Berkeley que hace 40 años postuló, junto a Walter Alvarez, que la extinción KT se debía al impacto de un meteorito, el yacimiento «es como un museo del fin del Cretácico en una capa de metro y medio de espesor».

Según DePalma, el hallazgo describe a la perfección cómo el impacto podría haber devastado muy rápidamente extensas áreas muy lejos del cráter. «Un tsunami -explica el investigador- habría tardado por lo menos 17 horas, o más, en llegar aquí desde el cráter, pero las ondas sísmicas sí que pudieron llegar en pocas decenas de minutos».

En su artículo, los investigadores explican que incluso antes de que llegara la ola, los peces acipenseriformes (esturiones) encontrados en el lugar ya habían inhalado pequeñas esferas de cristal expulsadas por el impacto de Chicxulub.

«Los peces -explica David Burmham, coautor del estudio- quedaron enterrados rápidamente, pero no tan rápido como para que no tuvieran tiempo de inhalar la eyección que llovía sobre el río. En el fondo, lo respiraron mientras nadaban en la columna de agua. Hemos encontrado pequeñas piezas de la eyección en los soportes óseos de las branquias de estos peces. No sabemos si algunos de ellos llegaron a morir también al respirar esos materiales».

«La sedimentación ocurrió tan rápidamente -prosigue Burmham- que todo se ha conservado en tres dimensiones, sin aplastar. Es como una avalancha que se precipita como si fuera un líquido y que después se solidifica. Los animales murieron de forma repentina debido a la violencia del agua. Tenemos incluso un pez que se golpeó contra un árbol y quedó partido por la mitad».

Heredamos el planeta

Para Burmham, estamos ante un auténtico «tesoro fósil» que llena un vacío del que antes apenas si teníamos nada. «Ya sabíamos que tras el impacto sucedieron cosas malas, pero nadie hasta ahora había encontrado este tipo de evidencias. Sabíamos que el impacto mató a los dinosaurios, pero la gente se preguntaba por qué no había cadáveres por todas partes. Bueno, ahora los tenemos. No son dinosaurios, pero creo que con el tiempo también aparecerán».

La calidad de los fósiles es extraordinaria. «Algunos de ellos parecen ser nuevas especies -asegura DePalma- y otros son los mejores ejemplos conocidos de su tipo».

«Resulta difícil no emocionarse y apasionarse por este tema -añade el científico-. Estamos viendo registros minuto a minuto de uno de los eventos de impacto más notables en la historia de la Tierra. Ningún otro lugar cuenta con un registro como este. Y este evento en particular está relacionado directamente con todos nosotros, de hecho, con todos los mamíferos de la Tierra. Porque aquí es esencialmente donde heredamos el planeta. Nada fue igual después de ese impacto. La Tierra pasó a ser un mundo de mamíferos en lugar de un planeta de dinosaurios. Como seres humanos, descendimos de un linaje que literalmente sobrevivió en las cenizas de lo que fue el glorioso reino de los dinosaurios».

Fuente ABC

Meteoroide visto en Florida y Georgia del Sur – EEUU

Muchos podrían pensar que un meteoro y un meteorito se tratan del mismo evento, sin embargo esto no es así; un meteoro también se conoce bajo el nombre de estrella fugaz, y se refiere a un fenómeno luminoso que ocurre cuando una formación de partículas de polvo y rocas (conocido como un meteoroide) pasa por la atmósfera terrestre, mientras que un meteorito son los restos de un meteoroide que se precipita a la superficie del planeta.

Durante la noche del día de ayer los habitantes del norte de Florida y Sur de Georgia fueron testigos de un meteoro,por medio del cual se iluminó el cielo de la ciudad, causando conmoción en las personas de la comunidad.

Dicho evento fue captado por varios ciudadanos, quienes se dieron a la tarea de compartir el momento a través de las redes sociales; pudiendo hacer testigo al mundo de cómo durante unos 5 o 6 segundos se ilumina totalmente el cielo producto de una bola gigante de fuego.

Dicho fenómeno fue registrado el 30 de marzo por el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, quienes registraron un aumento de temperatura y la presencia de un cuerpo celeste aproximadamente 23:52hs ( 01:52hs del 31 de marzo, hora local).

El Sol, nuevos estudios determinan que su campo magnetico es 10 veces más potente

El nuevo descubrimiento fue desarrollado por el Dr. David Kuridze, investigador en la Universidad de Aberystwyth.

El Dr. Kuridze comenzó la investigación cuando trabajaba en la Universidad de Queen en Belfast y la completó cuando se mudó a la Universidad de Aberystwyth en 2017.

El Dr. Kuridze es una autoridad líder en el uso de telescopios terrestres para estudiar la corona del Sol, el anillo de luz brillante visible durante un eclipse total.

Trabajando desde el Telescopio Solar sueco de 1 m de diámetro en el Observatorio Roque de los Muchachos, La Palma en las Islas Canarias, el Dr. Kuridze estudió una erupción solar particularmente fuerte que estalló cerca de la superficie del Sol el 10 de septiembre de 2017.

Una combinación de condiciones favorables y un elemento de suerte permitieron al equipo determinar la fuerza del campo magnético del destello con una precisión sin precedentes.

Los investigadores creen que los hallazgos tienen el potencial de cambiar nuestra comprensión de los procesos que ocurren en la atmósfera inmediata del Sol.

    Hablando sobre el hallazgo, el Dr. Kuridze dijo: “Todo lo que sucede en la atmósfera exterior del Sol está dominado por el campo magnético, pero tenemos muy pocas mediciones de su fuerza y ​​características espaciales.

    “Estos son parámetros críticos, los más importantes para la física de la corona solar. Es un poco como tratar de entender el clima de la Tierra sin poder medir su temperatura en varias ubicaciones geográficas «.

    «Esta es la primera vez que hemos podido medir con precisión el campo magnético de los bucles coronales, los bloques de construcción de la corona magnética del Sol, que tienen tal nivel de precisión».

La corona del Sol, que mide 1,400,000 kilómetros de ancho (109 veces más grande que la Tierra) y 150,000,000 de kilómetros de la Tierra, se extiende millones de kilómetros sobre la superficie.

Las llamaradas solares aparecen como destellos brillantes y se producen cuando la energía magnética que se ha acumulado en la atmósfera solar se libera repentinamente.

Hasta ahora, la medición exitosa del campo magnético se ha visto obstaculizada por la debilidad de la señal de la atmósfera del Sol que llega a la Tierra y las limitaciones en la instrumentación disponible.

Los campos magnéticos informados en este estudio son similares a los de un imán típico de heladera y aproximadamente 100 veces más débiles que el campo magnético encontrado en un escáner de resonancia magnética.

Sin embargo, aún son responsables del confinamiento del plasma solar, que constituye las erupciones solares, hasta 20.000 km por encima de la superficie del Sol.

Durante un período de 10 días en septiembre de 2017, el Dr. Kuridze estudió un área activa en la superficie del Sol que el equipo sabía que era particularmente volátil.

Sin embargo, el telescopio utilizado solo puede enfocar en el 1% de la superficie del Sol en un momento dado. Como la suerte lo tenía, el Dr. Kuridze estaba concentrado exactamente en el área correcta y en el momento adecuado cuando estalló la llamarada solar.

Estas llamaradas solares pueden conducir a tormentas que, si golpean la Tierra, forman la aurora austral y boreal.

También pueden interrumpir los satélites de comunicaciones y los sistemas GPS, como se demostró en esta ocasión en septiembre de 2017.

    El profesor Michail Mathioudakis de la Facultad de Matemáticas y Física de la Queen’s University Belfast, que también trabajó en el proyecto, agregó: «Este es un conjunto único de observaciones que, por primera vez, proporcionan un mapa detallado del campo magnético en los bucles coronales.

    “Este resultado altamente gratificante se logró debido a la dedicación y perseverancia de nuestros científicos de carrera temprana que planearon y ejecutaron las observaciones. La metodología utilizada en este trabajo y el resultado en sí, abrirán nuevas vías en el estudio de la corona solar ”.

Cheops, el Observatorio Catalogador de Exoplanetas esta listo para su lanzamiento

Observatorio Cheops en sus chequeos finales

Cheops, el Satélite para la Caracterización de Exoplanetas de la ESA, ha sido declarado listo para volar una vez concluida la serie de pruebas finales de la nave.

Cheops será el segundo pasajero a bordo del cohete Soyuz-Fregat que saldrá del Puerto Espacial Europeo de Kurú (Guayana Francesa) entre el 15 de octubre y el 14 de noviembre de 2019. Durante los meses que quedan hasta su envío al lugar del lanzamiento, el satélite permanecerá en las instalaciones de Airbus Defence and Space en Madrid.

“Estamos encantados de lanzar Cheops este mismo año —señala Günther Hasinger, director de Ciencia de la ESA—. Con sus observaciones de altísima precisión de estrellas que ya sabemos que albergan exoplanetas, la misión nos permitirá una primera caracterización de la composición y la naturaleza de planetas más allá de nuestro Sistema Solar”.

Cheops es una misión de seguimiento: observará estrellas brillantes que albergan exoplanetas para medir las pequeñas variaciones en su brillo debidas al tránsito por delante del disco estelar, centrándose sobre todo en aquellas estrellas con planetas de tamaño entre la Tierra y Neptuno. Al saber cuándo y a dónde apuntar para captar estos tránsitos, Cheops mostrará una enorme eficiencia, maximizando el tiempo dedicado a monitorizar los tránsitos.

La observación de los tránsitos proporcionará medidas precisas del tamaño de un planeta. Estos datos, combinados con información conocida sobre la masa del planeta, permitirán determinar su densidad, lo que a su vez nos ofrecerá claves sobre su composición y estructura al indicar, por ejemplo, si es predominantemente rocoso o gaseoso, o si contiene océanos de importancia.